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Edward Bach: Alquimista e Iniciado




  Luis Jiménez
"La cultura mundana sigue el simple acopio de datos; 
la religiosa sigue determinadas reglas; 
la superior se basa en el autodesarrollo"  
 Hujwiri



Siempre que he podido he puesto de manifiesto la necesidad de concretar los aspectos que definen a la Terapia Floral como Ciencia autónoma, alejada de las presiones que recibe de otras ciencias como la medicina o la psicología, que han brindado un gran apoyo en estos  80 años de vida de la Terapia Floral, pero que han limitado su propio fundamento. Por alguna razón, y entiendo que ha sido por amor al desarrollo de lo que ahora compartimos todos los terapeutas florales, a pesar de todas las referencias a los postulados de los grandes sabios de la humanidad, de las grandes tradiciones y de un conocimiento más “espiritual” que “científico” en los textos que han dado fundamento al desarrollo de nuestro “Arte”, la denominada Terapia Floral, se ha vinculado más a la ciencia moderna, que a la verdadera tradición del Arte de la que surgió. Es triste ver como los estudiantes de Terapia Floral ignoran la verdadera fuente de la que Bach bebió, por ello desentrañar las insinuaciones que Bach apunta en su única obra editada “Los doce sanadores y otros remedios”, así como en sus escritos y conferencias, ha sido una de las tareas que he asumido en éstos últimos años. El camino del discípulo, la ciencia del Alma, la reencarnación, la evolución, los trabajos de la personalidad para encarnar  al Alma... Estos temas que aparecen en la obra de Bach de manera  sintética y al tiempo contundente por la necesidad de transmitir, en un momento de su vida, la síntesis de años de investigación, reflexión e intuición, en ocasiones, dificulta la comprensión de todos los que no vivimos desde el mismo lugar o no hemos tenido la misma formación simbólica-alquímica. Sin embargo, todos hemos aceptado sus escritos, intuyendo que se sustentan en una gran verdad y como presagio de una visión que, poco a poco, irá calando en los seres humanos hasta convertirse en una realidad convencional.


Historia de la terapia floral, un olvido que rompió el linaje

Si sobrevolamos la historia de la Terapia Floral, veremos que tras la muerte de Bach y hasta 1.978 con el fallecimiento de su inestimable colaboradora Nora Weeks, se mantiene una línea similar a la que Bach desarrollara en vida, podemos decir que en esta etapa se expandió el conocimiento genuino que sus colaboradores pudieron integrar. No sabemos realmente cuales eran las propuestas y en que se basaba su trabajo, si existía o no un compromiso similar al que Bach mantenía en vida  con las directrices de su trabajo iniciático, pero ahora podemos insinuarlo al conocer las reuniones de los colaboradores de Bach, gracias la infatigable búsqueda de Lluis Juan Bautista que ha culminado con la edición en castellano de libro de Mary Tabor “Fiel a ti mismo”. En este libro podemos apreciar que los contenidos de las reuniones apuntan hacia el desarrollo de la conciencia, la vida virtuosa desde la fidelidad interior y el despertad a la verdadera dimensión del Alma. Como veremos todos estos preceptos, propuestas o propósitos han sido los fundamentos de todas aquellas instituciones, congregaciones o círculos donde se buscaba la “Verdad”, como sinónimo de “Libertad”. En el tintero se quedarán muchas preguntas, como siempre, porque los espacios no son infinitos y hemos de buscar la síntesis para rescatar lo prioritario: pero ¿por qué no se ha desarrollado el conocimiento Hermético que Bach despliega en su obra? ¿Por qué se ha separado la propuesta de Bach de la “Tradición Hermética Occidental y se ha insistido tanto en que Bach era médico cuando él mismo rechazó ésta definición para sí mísmo? Si es evidente por los hallazgos y manifestaciones de sus contemporáneos, incluida su inseparable “biógrafa” Nora Weeks, que Bach perteneció a varias logias masónicas. ¿Por qué, sin embargo este hecho se presenta como anecdótico, desvinculando cualquier pensamiento floral de esta insigne tradición del saber Humano? Porque, desgraciadamente, los contenidos de la obra de Bach han estado permanentemente custodiados por personas ajenas a este tipo de saber, o temerosas de su divulgación. Por lo que hasta ahora no se ha incidido sobre su esencia iniciática.

El pensamiento masónico  en la obra de Bach

La obra de Bach se ha desarrollado bajo un prisma “medicalizado”, con esto no quiero decir que hayan sido médicos lo que lo han hecho, si no que el pensamiento médico ha estado conduciendo el desarrollo de nuestra ciencia. De ésta forma o bien a través de la homeopatía, psicología, psiquiatría o medicina, es decir bajo el pensamiento de la erradicación de los síntomas y no del desarrollo evolutivo del Alma a pesar de ellos. Es por esto que textos como el que a continuación destacamos han quedado relegados a lo anecdótico, a lo exótico en la obra de Bach, cuando en realidad deberíamos tenerlos presentes como los pilares de nuestro “Arte”:
[1]La verdadera paz del Alma y de la mente está con nosotros cuando progresamos espiritualmente… …son muchos los indicios de que esta civilización ha comenzado a pasar de una era de puro materialismo a desear las realidades y las verdades del universo. El generalizado y creciente interés actual por el conocimiento de las verdades metafísicas, el creciente número de los que desean información sobre la existencia anterior y posterior a esta vida, el hallazgo de métodos para vencer la enfermedad por medio de la fe y técnicas espirituales, la búsqueda entre las antiguas enseñanzas…
La curación pasará del dominio de los métodos físicos para tratar el cuerpo físico a la curación espiritual y mental, que, aportando la armonía entre el Alma y la mente, erradicará la verdadera causa básica de la enfermedad, permitiendo que después, en caso necesario, se utilicen medios físicos para completar la curación del cuerpo.
El médico del futuro deberá tener dos grandes objetivos. El primero de ellos será el de ayudar al paciente a conocerse a sí mismo e indicarle los errores fundamentales que puede estar cometiendo, las deficiencias de su carácter que debe remediar, y los defectos de su naturaleza que debe erradicar y sustituir por las virtudes correspondientes. Semejante médico deberá ser un gran estudioso de las leyes que rigen la humanidad y de su propia naturaleza humana, para que pueda reconocer en todos los que acudan a él aquellos elementos que causan un conflicto entre el Alma y la personalidad. Deberá ser capaz de aconsejar al paciente cómo restablecer la armonía necesaria, qué acciones contra la Unidad debe dejar de realizar y las necesarias virtudes que debe desarrollar para borrar sus defectos. Cada caso requerirá un cuidadoso estudio, y sólo los que hayan dedicado gran parte de su vida al conocimiento de la humanidad y en cuyo corazón arda el deseo de ayudar, serán capaces de emprender satisfactoriamente este glorioso y divino trabajo para la humanidad, abriendo los ojos al que sufre e iluminándolo sobre su razón de ser, e inspirándole la esperanza, el consuelo y la fe que le permitirán vencer su enfermedad.

Podemos destacar en éste escrito un verdadero sentido trascendente. Nadie podría decir que hasta un año antes Bach solo escribía sobre vacunas, toxemia y sintomatología médica, bacteriológica u homeopática. Hasta febrero de 1.930 la obra del Dr. Edward Bach estaba centrada en la enfermedad y en la búsqueda de un remedio eficaz que la desterrase de la Tierra, su investigación se centrada en los procesos fisiológicos que llevaban a la enfermedad. Su carrera evolucionaba hacia la cumbre de un ejercicio profesional impecable, basado en la excelencia médica, y nadie hubiera sospechado, si no hubiese dado los pasos que más tarde dio, que en su faceta “oculta” (en su inconciente, su lado más femenino o  ánima) Bach estaba siendo iniciado en los “Misterios”.  Y es que como todos sabemos Bach perteneció a diversas logias masónicas hasta 1930[2] que dejó su participación activa, aunque no su vinculación como pone de manifiesto el hecho de que su última conferencia pública (24 de septiembre 1.936, a un mes de su muerte) se celebrara en el “salón masón de Wallingford”[3].

Toda la enseñanza iniciatica que Bach recibió en las tres etapas[4] que llevan al neófito hasta la maestría, aparece más tarde en “su primer trabajo de trasmisión” cuando ya ha sido dispensado del silencio[5] y se dedica a transmitir la enseñanza dentro del campo de servicio vocacional.

En Algunas consideraciones fundamentales sobre la enfermedad y la curación, publicado en Homeopathic Journal en 1.930, tras dejar Londres y las logias que durante tantos años le habían nutrido, Bach se manifiesta abiertamente sobre el trabajo evolutivo discipular, anunciando que solo en unos pocos se vislumbra  “el nacimiento del deseo de servir a los demás”, y a esos los considera discípulos:

“…Nuestra evolución empieza como bebés recién nacidos, sin conocimiento, y con todo el interés centrado en nosotros mismos. Nuestros únicos deseos son comodidad, alimento y calor. Cuando avanzamos aparece el deseo de poder, y durante un tiempo seguimos estando auto centrados, deseando sólo nuestro propio beneficio y las ambiciones mundanas.
Después llega el momento decisivo: el nacimiento del deseo de servir a los demás, y entonces comienza la batalla, ya que en el curso de nuestra posterior evolución debemos invertir el interés propio en desinterés, la separación en unidad, para obtener todo el conocimiento y la experiencia que el mundo pueda enseñarnos; y transmutar todas las cualidades humanas en sus virtudes opuestas…”
… No importa nuestra etapa en la evolución, si estamos en los comienzos o somos discípulos

Desde este escrito en adelante, el proceso que Bach vive y las etapas en la consecución de su obra, desde 1930 hasta el 36 con su muerte, es un vía crucis iniciático, no quiero decir que las etapas anteriores no lo fueran, pero en este periodo de “siete años” se incrementa sobremanera su proceso interior con un hecho fehaciente que pone de manifiesto su progreso: su sistema basado en la búsqueda del Lapis psilosophorum[6], o la integración de las partes del inconciente en la plenitud del sí mismo[7].  La simbiosis adentro-afuera, proceso interno, elaboración externa, va pareja a la historia de cualquier alquimista del pasado y del presente. La propia Nora Weeks describe el padecer psíquico y físico de Bach emparejado con sus descubrimientos y los estados psicológicos correspondientes, mientras descubría y elaboraba el remedio adecuado para ese estado. En este sentido nos relata  en su libro “los descubrimientos del Dr. Bach:
…Los últimos seis meses (Bach)  había padecido mucha tensión. Había descubierto y preparado dieciocho remedios y previamente a cada descubrimiento había padecido un sufrimiento psíquico y físico tan serio que quedó agotado y débil. Sólo los que trabajaron y vivieron junto a él pudieron apreciar el coraje y la determinación casi sobrehumanos que necesitó para soportar esas experiencias. 

En estos textos Nora se está refiriendo a la segunda etapa de su obra, la etapa “Solve” como la he denominado, para todos más conocida como la fase de “ebullición”, donde Bach en seis meses escasos elabora los 19 “nuevos remedios” En esta fase es evidente que Bach se está apagando,  disolviendo, o despersonalizando, su vida cada vez está más eclipsada por su obra o lo que es lo mismo “ya no tiene vida”  porque como todos los grandes místicos la han entregado[8]. No tiene vida tal como entiende la vida una persona de nuestro tiempo. Su vida y su obra se confunden en un todo cerrado poniendo de manifiesto su máxima: ¡Servicio!  Este es el precio que Bach pagó, como otros muchos, por desvelar los misterios, por rasgar los velos y como prometeo traer un poco de fuego a la humanidad[9].

Bach no fue el primero ni el único.

Edward Bach es un continuador del “Arte” un iniciado que recibió la “Baraka”[10] de manos de otros iniciados a través de su periplo Masón. Pero por alguna razón veló su conocimiento, sobre todo en sus últimos años de vida, quizás por la cercanía de su muerte, por la poca aceptación de sus escritos iniciáticos, o por la necesidad de “vulgarizar” su obra para que se expandiera más fácilmente. Aunque no se haya profundizado en ello hasta ahora, la obra de Bach tiene un trasfondo simbólico-alquímico indiscutible sobre el que trabajo desde hace años. Una parte de mis conclusiones aparecerá en “Bach prescriptivo” obra compartida con Eduardo Grecco y Lluis Juan Bautista y en un nuevo libro que preparo en éste momento.

La elaboración de los 38 remedios en dos etapas: solar-ebullición=coagula-solve con 19 remedios en cada vía, pone de manifiesto una estructura definida, una idea que desde el comienzo se asienta en un conocimiento arquetípico ancestral compartido por los conocedores del “Arte”, que ha sido custodiado por un núcleo de iniciados en el devenir histórico de la humanidad y que Bach popularizó a través de su propuesta. Veamos los pasos en la obra de Bach y su paralelismo con la sabiduría Hermética:

1.       Los 12 sanadores: vinculados a las 12 tipologías de personalidad, 12 lunas astrológicas, 12 virtudes del alma emparentadas con las expresiones caracterológicas de los 12 apóstoles de Jesús, las tendencias estructurales y sociales de las 12 tribus de Israel o las pruebas iniciáticas que cada uno de los discípulos deberá trascender como Hércules en sus 12 trabajos hasta llegar a la Iniciación: Impatiens-Gentian-Cerato-Clematis-Vervain-Centaury-Scleranthus-Chicory-Agrimony- Mimulus-Water Violet-Rock Rose.

2.       Los 4 ayudantes: Los 4 elementos clásicos de la alquimia: Fuego-Aire-Tierra-Agua, en paralelo con las percepciones y tipologías primarias de Jung: Intuición-Intelecto-Sensación-Emoción o los 4 humores Hipocráticos emparentados con los temperamentos: colérico-sanguíneo-melancólico-flemático. Gorse-Heather-Oak-Rock Water.

3.       3 ayudantes más: Las 3 fuerzas primarias que dan forma a todo lo que existe y están representadas en: Las 3 fuerzas alquímicas Sulphur-Mercurius-Sal o Espíritus Mundi dependiendo si se alude al equilibrio de las fuerzas encarnadas o a la precipitación del Espíritu Santo sobre la materia. Las 3 áreas del inconciente de Jung: Animus-Ánima-Sí mismo o la representación trinitaria de cualquier panteón histórico en la humanidad: Isis-Osiris-Horus; Brhatma-Shiva-Vishnu; Kheter-Jokmah-Binah; Caos-Gea-Eros. Padre-Hijo-Espíritu Santo, entre otros y por último los 3 símbolos eucarísticos de la tradición Mitráica que han desembocado en el cristianismo: El Pan-El Vino y El Óleo sagrado de la santa unción: Wild Oat-Vine-Olive.

4.       Los 7 ayudantes: La unión de los 4 y los 3 que completan el septenario filosófico, los 7 Planetas Ptolemaicos, los 7 Metales alquímicos, los 7 Vicios y Virtudes, los 7 Rayos de la Teosofía: Wild Oat-Vine-Olive-Gorse-Heather-Oak-Rock Water.  Y así se cierra la primera fase de la obra con 19 elementos que pueden sintetizarse cabalísticamente en la Unidad: 19, 1+9= 10 1+0= 1 Plenitud. Encarnación consciente. Conciencia del Alma.

5.       Los 19 nuevos remedios y duplicación especular[11]de los 19 primeros: que redondea el círculo, con las 19 dualidades hermanadas, sellando con la última llave la entrada a los misterios de les argotiers[12]. Un principio que se transforma en dualidad, para que la trinidad insufle su vida sobre el cuaternario que en su fusión de los elementos dos a dos alcanzará la totalidad en cada personalidad.

Aquellos que conocen el idioma de los pájaros  y tienen el don de lenguas,[13] solo para ellos estaba escrito, y a los ojos de la candidez y la inocencia la res simplex[14] se devela. Muchos confundieron este estado trascendente de fusión con lo arquetipico en el unus mundus[15], tercera etapa de desarrollo en la vía iniciatica de los alquimistas, donde Bach penetro tras despojarse en la “noche” de todo lo que no era y poder así trasmitir la idea, con la ignorante expresión de la simpleza como desconocimiento o desidia por el saber, poniendo en boca de Bach la expresión sacada de contexto en sentido lingüístico simbólico:  que hay que ser “simple” o mantener “simple” su obra, que no es necesario investigar o reflexionar sobre su legado. Es evidente que hablamos otro idioma que la “visión” que queremos trasmitir en nada se parece a la idea “original” que los custodios de la obra de Bach han querido mantener a salvo. Para el que no tiene un conocimiento hermético[16] la obra de Bach es solo lo que nos han querido contar, no quiero decir con esto que sea lo que ahora describo, pero seguro que se acerca más a la realidad intuitiva[17] de Bach que lo que nos han relatado desde su visión médica.

                Cerrando el círculo, los 19 nuevos remedios

Los estados psicoemocionales relacionados con los 19 nuevos remedios, son evolutivos[18] y nacen o parten de las 12 tipologías primarias, únicas, que tienen como dice Bach un positivo y un negativo, o lo que es lo mismo: 12 maneras de amar y de temer en la parte tipológica inicial,  que evolucionan al ampliar la conciencia, o explorar el basto territorio de la psique cuando ha nacido: “…el deseo de servir a los demás”, llegando a extremos irreconocibles para el que no se haya internado en ellos. Los demás estados, es decir los relacionados con los 26 remedios restantes, están asociados a las 12 tipologías de personalidad, son, podríamos decir, desvíos, cronicidades para los 7 ayudantes, que parten de una de las 12 tipologías y evoluciones a partir de la misma “onda de forma tipológica-arquetípica” en los denominados 19 nuevos remedios. Más concretamente en las 12 tipologías evolutivas, como las denomino, ya que los otros 7 nuevos remedios están relacionados con los ayudantes “del otro lado” que cumplen una función similar a los 7 ayudantes del lado tipológico. Si lo plantemos así, nos acercamos a la manera tradicional que han tenido los conocedores del “Arte” de presentar los pasos en el descenso y ascenso de la conciencia, veremos un sistema conectado integrado en la verdadera naturaleza del trabajo del ser humano en la Tierra. Tendremos un mándala iniciático que nos permitirá contemplar el viaje del Alma, y los pasos consecutivos  que tendrá que dar la personalidad para “Encarnar concientemente” y sentir el Alma en el cuerpo. Esto será según la tradición cuando se celebren las bodas alquímicas y se viva en la unidad del sí mismo, cuando el ánima y el animus sean uno y el hermafrodita, humano completo, se exprese libremente en la Tierra. Para nosotros cuando la dualidad: Vine-Olive, se integre conscientemente en Wild Oat y el “discípulo” inicié la “batalla” … , ya que en el curso de nuestra posterior evolución debemos invertir el interés propio en desinterés, la separación en unidad, para obtener todo el conocimiento y la experiencia que el mundo pueda enseñarnos; y transmutar todas las cualidades humanas en sus virtudes opuestas…”  Esta evolución se realiza en “el otro lado” en la parte solve, donde se diluye el que hasta entonces se denominó “Yo” partiendo de la muerte aceptada representada simbólicamente por la trilogía Willow-Sweet Chestnut- Star Of Bethlehem. Los detalles no puedo desplegarlos aquí, por una cuestión de espacio editorial, las fases de trabajo iniciático, el desarrollo paulatino y los remedios como elementos alquímicos en el proceso de desarrollo, quedan para otra ocasión, como también las correspondencias y el porqué de ellas. Un avance aparecerá en mi nuevo libro compartido, como ya he anunciado y la explicación exhaustiva en mi próxima obra “Bach Alquimista e Iniciado”. Hasta entonces espero que esta breve insinuación y los gráficos que la acompañan les acerquen al “Arte”  que encierra la obra del Iniciado Edward Bach




[1] Cúrate a Ti Mismo. La negrita es mía. C.W. Daniel Co. 1931
[2] Edward Bach ingresó en la masonería en 1.918 En logias adscritas al Rito de Emulación o de York Perteneció a las logias de:Worshipful, Norbury y Warwickshire En 1.924 es elegido Diacono mayor Worshipful  en 1.925 vigilante Mayor, en 1.926 Venerable Maestro tambien  de la logia de Warwickshire
Edwardo Grecco “La luz que nunca se apaga”
[3] Nora Weeks; Los descubrimientos del doctor Edward Bach. Las flores y su poder curativo. Índigo 2007
Existe una referencia a otra intervención masónica, esta vez en una asamblea, en Octubre de 1.936.     Obras completas del doctor Bach. Julian Barnard, Ibis 1.994
[4] La Masonería Simbólica o Masonería “Azul”, consta de tres grados, el de Aprendiz, Compañero y Maestro.  Estos grados están dedicados al estudio del Hombre en su relación con él mismo  (Primer grado), con la Naturaleza (Segundo grado) y en el conocimiento del Ser Supremo y de la trascendencia de la personalidad o inmortalidad del alma  (Tercer grado). En el grado de Aprendiz se imparten las enseñanzas básicas y esenciales de todo el “sistema de educación masónico” indicando a los iniciados que deben concentrarse y meditar sobre su propia realidad interior hasta conocer sus propias virtudes y todo lo defectuoso que en ellos existe y trabajar fuertemente hasta que logren pulir la “Piedra Bruta” antes de ascender al segundo grado de la masonería, porque el Masón ha de aprender rápidamente que ha llegado a una Institución libre de dogmas sectarios, donde el único medio válido que se emplea para “construir el templo interior” es, en primer término, el conocimiento de uno mismo.
[5] 4) Del comportamiento en la presencia de Profanos: "Serás cuidadoso en tus palabras y señales para que ningún curioso extraño pueda descubrir o encontrar lo que no es propio que sepa; si es del caso, desviareis, con manejo prudente, el tema de la conversación cuidando el Honor de nuestra Augusta Fraternidad". Plancha dictada en Tenida Regular de Primer Grado de la RLS "La Fraternidad #62" de Tel Aviv, Israel, 1.3.2001.

[6] “Piedra de los filósofos”. "El alquimista vivía su proyección como cualidad de la materia. Y lo que en realidad vivía era su propio inconsciente” Jung “ Psicología y Alquimia"
[7] Ente distinto del «yo», que alude a la integridad del sujeto y abarca tanto consciente como inconsciente.
[8]  El primer grado de amor hace enfermar al alma provechosamente, en este grado de amor habla la esposa cuando dice: …esta enfermedad no es de muerte si no para gloria de Dios; porque en esta enfermedad desfallece el alma al pecado y a todas las cosas que no son Dios, por el mismo Dios. Juan de la Cruz..  Capitulo 19 del libro segundo: De la noche oscura (pasiva) del espíritu.
[9] Prometeo es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una cañaheja, darlo a los humanos para su uso y ser castigado por este motivo. Como introductor del fuego e inventor del sacrificio, Prometeo es considerado el protector de la civilización humana. Wikipedia
[10] Bendición Divina que se administra al que va a continuar con la obra. En la antigüedad la Baraka se otorgaba al primogénito manteniendo en él los secretos y bendiciones de la tribu a la que pertenecía. En la Tradición: trasmisión del “Arcano” dando continuidad al linaje alquímico y sus “Misterios”.


[11] Reflexión como en el espejo, donde la figura, en este caso el medio círculo con los 19 elementos en un círculo completo de 38, por duplicación especular reflexiva.
[12] » Les argotiers de la Edad Media, hijos espirituales de los argonautas que conocían la ruta del jardín de las Hespérides, escribían en la piedra su mensaje hermético. Signos incomprensibles para los hombres cuya conciencia no sufrió transmutaciones, cuyo cerebro no experimentó la aceleración formidable gracias a la cual lo inconcebible se hace real, sensible y manejable…
Fulcanelli. “El misterio de las Catedrales”, Plaza y Janes
[13].Para el Cristianismo es el don concedido a una persona por obra del Espíritu Santo para hablar en todos los idiomas al mismo tiempo. Para los conocedores del Argot es el dominio del lenguaje simbólico y el conocimiento de las “Leyes herméticas de la Naturaleza”.Estado de consciencia fruto de la iniciación.
[14] Este mundo uno es la res simplex. El grado tercero y máximo de la coniunctio (unión) del hombre total Wild Oat (sí mismo, alma consciente en la personalidad para Bach) con el Unus mundos. Jung: Misterium coniunctionis. Trotta
[15] Unus Mundus, la “tercera cosa”, la realidad neutra del fondo donde coinciden los aspectos desconocidos de la materia y de la psique. Para Dorn, el Unus Mundus era el mundo unitario paradójico e incognoscible situado más allá del microcosmos y del macrocosmos.  “...puesto que psique y materia están contenidas en uno y el mismo mundo, estando además en constante y recíproco contacto y basándose ambas, en última instancia, en factores trascendentales inintuibles, no sólo existe la posibilidad, sino hasta una cierta probabilidad, de que la materia y la psique sean dos aspectos distintos de una y la misma cosa.” Sincronicidad como Principio de Conexiones Acausales:   Jung 1952

[16] Entre los alquimistas el concepto hermético aludía a secreto, sellado y los practicantes del “Arte” pasaron a llamarse “Herméticos”

[17] … Se aproximaba rápidamente a una nueva tarea en la cual sólo su intuición y su talento iban a guiarlo a verdades que no podían ser descubiertas por la inteligencia y la ciencia. Nora Weeks, los descubrimientos del Dr. Bach, Índigo. Refiriéndose al periodo 1.928-30
[18]La prescripción de estos nuevos remedios va a ser mucho más simple de lo que inicialmente parece, ya que cada uno de ellos corresponde a uno de los Doce Curadores o los Siete Ayudantes…
 “…No hay duda de que estos nuevos remedios actúan en un plano diferente a los antiguos. Son más espiritualizados y nos ayudan a desarrollar ese gran yo interior de todos nosotros que tiene el poder de superar todos los temores, todas las dificultades, todas las preocupaciones, todas las enfermedades…
…  Carta Prescripción de los Nuevos Remedios (Carta escrita a unos colegas en (1935) Mount Vernon, Sotwell, Wallingford, Berks 1 de Julio

La vía iniciática de Edward Bach vol. II, de Luis Jiménez.(fragmento)




“…la moral, la conducta, la ideología, la religión, la política y cualquier otra idea colectiva heredada incluso de lo más sagrado, debe ser actualizada por la consciencia congruente que atiende a lo profundo como necesidad personal del Alma que, de acuerdo con su naturaleza profunda, libera a lo colectivo mediante una impecable actuación en el tiempo. Si el limón fuera limón y la abeja se comportara como abeja, y los hombres, cada cual a su nivel, fueran fieles a sí mismos, desaparecería la memoria colectiva de la raza, como desaparece el nombre y la historia del dos veces nacido, de quien ha cruzado el umbral, y con ella todas la deudas y débitos que atan a la humanidad en el sufrimiento, que la alejan de la consciencia y que la sumen en esta vorágine competitiva que la lleva a la aniquilación. Desde ahí sentiríamos la canalización de lo que Es de acuerdo con el nivel de Ser de la entidad Tierra, y todas y cada una de las criaturas que configuramos este sagrado planeta viviríamos  de acuerdo con la forma y función que Él, como entidad global necesita. Eso nos permitiría vivir en Paz.”

Luis Jiménez “La vía iniciática de Edward Bach” Tomo II

La Vía iniciática de Edward Bach, de Luis Jiménez (fragmento)



Fragmento sobre la personalidad, del libro “La Vía iniciática de Edward Bach”, de Luis Jiménez:

“Partamos de la siguiente idea: un diminuto ser ha sido concebido tras el encuentro del Sulphur y el Mercurius en el Universo que entraña el vientre de una mujer; a partir de ese momento, o tal vez un poco después, el Alma que ha elegido ese templo surca los vientos para posarse en el pequeño cuerpo que comienza a definir las formas con las que se presentará ante el mundo. Una vez transcurrido el tiempo necesario, los músculos de la madre, sintonizados con cada una de las células del bebé, empiezan a contraerse y a empujarle hacia fuera. Y surge el milagro de la Vida. Este fruto de la obra alquímica es simplemente un Alma, esencia pura, que aún no ha desarrollado su personalidad. Pero, ¿qué es la personalidad? Edward Bach nos dice en “Los Doce Curadores”:

Fundamentalmente hay doce tipos primarios de personalidad, existiendo el positivo y el negativo de cada uno.
Estos tipos de personalidad están indicados por el signo del zodiaco en el que se encuentra la Luna en el momento del nacimiento, y su estudio nos dará los aspectos siguientes:
  • El tipo de personalidad.
  • Su objetivo y su trabajo en la vida.
  • El remedio que le asistirá en este trabajo.

Nosotros, como curadores, tratamos sólo con los aspectos negativos de los doce tipos.
El secreto de la vida es ser honestos con nuestra personalidad, en no sufrir interferencias de influencias externas.

Averiguamos nuestra personalidad a partir de la posición de la Luna en el nacimiento; nuestros peligros de interferencias a partir de los planetas. Pero los astrólogos dan demasiada énfasis a los planetas, porque si podemos sostener nuestra personalidad, ser honestos con nosotros mismos, no necesitamos temer a ninguna influencia planetaria o externa. Los remedios nos ayudan a mantener nuestra personalidad.

Es sólo en las primeras etapas de nuestra evolución que directamente somos asistidos y regidos por uno o más planetas. Una vez que desarrollamos el amor, que es el gran amor al prójimo, nos liberamos de nuestras estrellas, perdemos nuestra línea de destino, y para mejor o para peor dirigimos nuestro propio barco (Bach, 1933).


Resulta innegable, y así lo consideran casi todas las tradiciones y grandes iniciados, que la energía-información que despliegan los planetas incide directamente en el devenir de las Almas encarnadas, dependiendo del momento preciso de su “aterrizaje”. Cada uno de los astros es la coagulación de un tipo de fuerza, un aspecto del Ser, que se manifiesta en mayor o menor grado en la vida de los seres que habitan el planeta Tierra, conjugándose a su paso por los diferentes signos del zodiaco…”


Libro: Terapiafloral Evolutiva: La vía iniciática de Edward Bach, por Luis Jiménez.


La puerta de Willow como símbolo de la iniciación (II)




Willow, es el estado que permite al individuo desarrollar la capacidad de amar y dejarse amar, para Ser y expresar en tiempo real lo que ahora siente, lo que percibe desde su condición vitalista y comprometida con la vida. Es el paso previo a la emergencia de la Vida consciente. La memoria se ha disuelto, la pompa y obras “diabólicas” se han disipado y han dado paso a la luz “simbólica” que se encontraba encapsulada, coagulada y estancada en la historia de una personalidad identificada con su tiempo, con sus desencuentros y sus éxitos, centrada en el mundo al que evaluaba en función de su corto conocimiento. Ahora comienza una nueva etapa, en nuestro modelo este nuevo ciclo está representado por el mándala evolutivo, que se  configura con los 19 nuevos remedios de Bach que como el mismo dijo: “…No hay duda de que estos nuevos remedios actúan en un plano diferente a los antiguos. Son más espiritualizados…”  Bach 1935. Y por ello favorecen el trabajo evolutivo de aquel que ya ha decidido dar en lugar de tomar.  Del Iniciado.


El amor está exento de ambición

El paso al nuevo “orden”, de aquel que ya ha decidido dar en lugar de tomar, le dotará de una actitud contemplativa hacia una realidad que se sostiene unida en su Totalidad. Esta nueva etapa hará emerger un estado de fluidez, de la consciencia personal, con los acontecimientos de forma que, el iniciado, entenderá que la Vida es solo Existencia. El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Juan 3:1–10.

Este proceso, como todo en la existencia, es gradual, Natura non fecit saltus. Y hasta llegar a la expresión plena de esta percepción ligada al Unus Mundus que permita la existencia personal con consciencia de Totalidad, deberán de transcurrir épocas donde los procesos disolutivos sean las constantes del desarrollo. Así que durante un tiempo indefinido, y particular para cada ser, la conciencia personal del pasado, sustentada aun por la cultura, la familia y otros símbolos externos que ponen de manifiesto la condición personal interna, favorecerán la identificación con lo “supuestamente” trascendido que le permitió hollar el sendero de retorno. Así como manifiesta acertadamente Bach, una vez nacido el deseo de servir a los demás, entonces comienza la batalla. Pues durante el tiempo que reste, hasta disolver totalmente la sensación personal, que nos mantiene en la creencia de que somos una entidad separada. Oscilaremos entre el estado contemplativo que permite la expresión del Ser sin restricciones y el estado personalizado que mantiene aún la idea coagulada de la memoria de nuestra pasada personalidad. El nuevo camino invita a la contemplación, al silencio, al cese de la razón que busca en los anales de la biografía alterada por el miedo, todas las respuestas caducas que nos seguirán atando al sufrimiento.

Es evidente que si existe alguien que quiere ser más, es porque no está contento con lo que es, y por lo tanto descontento con su Ser, es entonces donde aparece la codicia de ser lo que uno no es y la rebeldía hacia la propia naturaleza, que en esencia sólo pide que seamos fieles a lo que somos.
El avance no es fruto de un esfuerzo, como decía Bach; es la consecuencia de la realización del alma en la forma, de la madurez, de la conciencia que en lo cotidiano y sin sobresaltos se abre a la contemplación de la maravilla de la vida desde su humilde morada. Por lo que la búsqueda del bien o la perfección es un acto interesado, y en conciencia desviado de la verdadera necesidad de ser del alma, que sólo quiere ser lo que es y por lo tanto vive desde su naturaleza aquello que en el presente tiene ante sus ojos.
Saber de si es integrar la necesidad de ser eso y dar sentido a la existencia. Conocer el sentido de lo que soy permite trascender la necesidad de seguir siendo eso. Así nos abrimos paso en la nueva Etapa que nos llevará a Ser.
He aquí donde radica la dificultad del que anhela hollar el sendero y pasar a formar parte de las filas de los que “desean dar en lugar de recibir”, ya que las pautas de conducta, leyes, normas y códigos establecidos por la “autoridad” reinante, ya sea ésta moral, religiosa o espiritual, han hecho que nos queramos sumar a ellas en pro de algo “bueno”. Éste es el verdadero laberinto para aquel que realmente anhela ser veraz y honesto consigo mismo. Tantas veces repetida y no por ello menos válida: “lo único que hay que hacer, es no hacer nada” toma fuerza en este comentario, aunque lo verdaderamente difícil no es no hacer nada, si no saber cómo no hacer nada. La perfección tal como la concebimos es un interés que nos aleja de la verdad, puesto que poseer es dominar lo poseído, y por lo tanto punto de partida para la existencia de la dualidad, madre de la incompletud. 
La ausencia de interés, será una pista innegable de que no estamos haciendo nada, ya que hacer lo que realmente nos “nace del alma” es no hacer nada, pues el hecho en sí no requerirá esfuerzo, será un acto atemporal que no contará en los anales de la memoria, que no habrá existido en el tiempo y por lo tanto no tendrá rédito, ni débito futuros. El canje —si podemos llamarlo así— será instantáneo, como apunta Bach: “…el ‘ser’ ya trae consigo su propia recompensa…”, que evidentemente nada tiene que ver con premios ni castigos inventados por los hombres, otorgados por dioses, inventados, asimismo, por la deformación mental de algunos de ellos en el pasado.
 Es posible que toda nuestra tarea consista en ocuparnos de nuestros asuntos con la mayor diligencia y amor que nos sea posible expresar, y con ello todo estará en paz; pero parecería que esto es poco, que debemos aspirar a más. Sin embargo, la aspiración debería estar centrada en la tarea del momento, concentrando, evocando y realizando lo que tengamos ante nosotros como si fuera la única cosa en el mundo y ella fuese un verdadero acto de servicio. Pero esto, como sabemos, es harto difícil, pues en el mundo nos encontramos con muchos que queremos ser lo que no somos, al estimar que lo que somos ahora no es suficiente, o porque pretendemos vivir otras cosas “más importantes”, dejar de ser insignificantes, mediocres, incompletos, etc., al decidir que nuestra etapa actual no es suficiente.
Cuando llega este momento todos queremos alcanzar la perfección, eliminar el yo, trascender el ego, matar el deseo y todas esas cosas que se dicen cuando se descubre la existencia de algo más allá de lo que ahora se es y se le da un rango superior, creyendo en nuestra ignorancia que seremos nosotros, quienes ahora ambicionamos ese grado, los que los ostentaremos cuando el alma lo alcance, cuando la conciencia ya pueda expresar sus virtudes en la carne. Cuán equivocado está el yo que quiere ser lo que nunca podrá alcanzar.
 Bach destaca la Humildad, paciencia y deseo de servir como únicos principios para esta nueva etapa, rescatamos este texto de Juan de la Cruz donde, con una maestría inigualable sabe sintetizar poéticamente esta nueva etapa:

Versillos del Monte de Perfección

Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.

Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que gustas
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.

Para venir a poseer lo que no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.

Para venir del todo al todo
has de dejarte del todo en todo,
y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.

En esta desnudez halla el
espíritu su descanso, porque no
comunicando nada, nada le fatiga hacia
arriba, y nada le oprime
hacia abajo, porque está en
el centro de su humildad. 
Juan de la Cruz 1993




La puerta Willow como símbolo de iniciación (I)



La palabra iniciación ha estado ligada al ámbito espiritual desde siempre. Se conoce por iniciado a aquel que ha recibido la enseñanza explícita que le permite conocer lo que se vela tras a la apariencia de las cosas. Es aquel que conoce las Leyes de la Naturaleza y sus secretos más recónditos y ha profundizado en el verdadero conocimiento del ser humano. La iniciación es un proceso psicofísico que lleva a la conciencia a la percepción de una nueva realidad. En cualquier Escuela iniciática se entrena al neófito para que por sí mismo alcance una dimensión consciente que le permita contemplar el sentido de las cosas y que pueda reconocer la existencia del hilo conductor que mantiene unido a todo lo que existe. Es un paso al interior de uno mismo, que poco a poco le hará consciente de que afuera y adentro es una misma cosa y que finalmente le ayudará a integrar en sí mismo la Luz que siempre ha sido. Cada Escuela de pensamiento utiliza para ello una serie de símbolos que encierran en sí una sabiduría trascendente. Las palabras engañan al simplificar, mientras que los símbolos reflejan la  complejidad muchas veces insondable de las cosas.  Los símbolos, en efecto, están destinados a despertar las ideas que dormitan en nuestro entendimiento. Estimulan el pensamiento por vía de la sugestión y nos hacen descubrir así las verdades enterradas en las profundidades de nuestro espíritu Oswald Wirth 1910. 


El camino del discípulo, un iniciado, está ligado al desarrollo de la vía del corazón. Tras haber culminado las dos etapas anteriores, definidas por Bach como instintiva y ambiciosa. Ahora, el discípulo ha de desarrollar las virtudes del alma, más allá de las cualidades del  ser humano. Desde su nuevo estado de “persona” al haber integrado las áreas del inconsciente personal que estaban escindidas, ahora ha de llegar a ser Alma encarnada. Este nuevo paso comienza abriendo la puerta que le llevará a aceptar todo lo que ha vivido desde su personalidad, integrarlo y disolverlo para que pueda llegar a Ser lo que siempre ha sido en la dimensión del Ser. Desde el punto de vista simbólico el «tránsito» de un mundo a otro, de un estado de consciencia egóico al trascendente, se representa con la puerta, a la que se le asocia la llave, elemento indispensable para que la «puerta» pueda ser abierta. En nuestro caso la llave que abre la puerta, que separa al mundo ordinario y profano del espacio sagrado y simbólico, es Willow. Willow ha sido conocido durante mucho tiempo en el “argot floral” como la expresión humana que guarda rencor, que no olvida su pasado desgraciado y culpa a otros de esa desgracia. Pero para nosotros, como ya explicaremos con detalle en el segundo capítulo, Willow es el símbolo de la Iniciación. La Cábala, diría Paul F. Case, enseña que el Entendimiento es lo que nos santifica. Santificar es hacer libre de pecado. Liberar a la mente del espejismo que mantuvo al ser ligado al tiempo a través de la creencia de que alguien o algo le habían ofendido. Perdonar es el acto de desintegrar el ayer, que nos permite penetrar en la dimensión donde nadie es vulnerable y por lo tanto no existe un “otro” que ofende. Para que nos sintamos ofendidos debe existir un “yo” limitado que se haga cargo de la ofensa En realidad, nunca nos ofende el otro, si no la no coincidencia entre lo que el otro dice y lo que yo quiero oír. El entendimiento es el estado de consciencia humano que permite percibir, con brillantez, la verdadera dimensión de la Vida sin personalismo. Es lo que nos permite contemplar las verdaderas Leyes de la Naturaleza y así poder volver a su Senda conscientemente. Este “retorno” disuelve el periplo, la memoria, de todo aquello que ha sido durante la inconsciencia de una vida proyectada en el “Mundo”.

Campos de información lumínica, el “ALMA” de las cosas




Cualquier  ser vivo, animado o  no, está constituido por diversas estructuras pisco-físicas-energéticas, campos de información que estructuran la materia y la determinan en relación con cristalizaciones energéticas, que coagulan la información y la hacen evidente en el ámbito físico.

Lo que vemos en nuestro mundo físico es la materialización de un tipo de fuerza que se mantiene pura en una "dimensión" más sutil que la física.

Aportaciones como las del biólogo Rupert Sheldrake, las del físico David Boom, así como los descubrimientos de la física cuántica devuelven la vigencia y la cordura a muchos desahuciados filósofos y místicos que hablaban de la transmisión de la información a través del "Agua Viva".
La información reside en el mundo arquetípico de Jung o del cielo empíreo de Platón que se cristaliza o coagula en lo físico, a través de formas específicas de acuerdo con una malla sensible, energética, que estructura la información dándoles una apariencia, en nuestro caso como vegetales.

Cada planta es la coagulación de un tipo de información,  de una fuerza como dirían los alquimistas; una fuerza en particular está presente de manera sobresaliente en cada uno de los vegetales; se trata de trasvasar esa información que da vida a la planta a un vehículo que la mantenga activa, "viva"; ese vehículo es el Agua, más concretamente el Rocío o el Agua viva de un manantial.
Para tener todas las cualidades de la planta, no es necesario utilizar ninguna parte específica de ella, sino la información que no reside en ninguna partícula, sino en el campo que la dota de vida, y permite la existencia en la dimensión física.

Los remedios elaborados de esta manera serán los que devuelvan a la persona a su nivel de Ser, y serán elegidos según el estancamiento de la información, sales infectas en Alquimia, que impide la libre circulación o realimentación del Microcosmos con el Macrocosmos y con ello la evolución. Cualquier sustancia ajena a este principio, como los fármacos, sería solamente un activador físico que no contendría la quintaesencia del vegetal: su Alma.



Texto extraído del libro "Terapiafloral Evolutiva. La vía iniciática de Edward Bach", por Luis Jiménez.