
Ibn Gabirol "ha-malaquí"

Orgullo

Chicory

El Silencio

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Esa es la manera de vivir despiertos.
Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y la mente quietos y entonces, aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar sin temor.
Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.
A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.
La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.
Atrapados en la tercera dimensión

Amor amor amor

Tiempos de Nicholas Culpeper

Desnudarse

Conmigo y sin mi

Más de una vez he pensado cómo habría resultado cualquier situación con o sin mi presencia. Incluso sin tener nada que ver con ella, como el pasear por una calle, transitada o no, por mucha gente. Siempre he pensado que la interferencia que mi sola presencia produce, influye irremediablemente. Desde un punto de vista cuántico, se dice que observar simplemente un sistema, se modifica su curso, y estoy convencido de que nada sería igual sin mí o conmigo en él. Por eso, la impronta que dejamos en el cualquier lugar, aún estando desierto, es motivo suficiente para justificar nuestra existencia. Allá donde he estado he modificado mi entorno y he dejado algo de mi, porque simplemente mirar un objeto es iluminarlo.
¿Qué es la realidad?


Los Montes 2011

Que cosas, ¿no?. Existe un lugar dentro de cada uno de nosotros donde somos realmente auténticos. Este fin de semana en ese espacio hemos coincidido un puñado de almas y todas han conseguido, durante algunas horas, reconocerse, identificarse, abrazarse y amar sin prejuicios. Máscaras que han caído, ausencia de miedos a representar el auténtico papel de nuestra vida y que el alma eligió una vez y se nos olvidó. Esa nube llamada "Las contadoras" está en todos lados allá donde miremos, allá donde nuestro espacio geográfico es el de nuestra cotidianeidad. Nada que perder, nada que ganar, ningún interés, solamente vivir la experiencia con intensidad. Un modelo de existencia que nuestra alma nos propone dia a día y que nuestro ego se resiste a simplemente dejarse fluir. Todo ello por obra y gracia de un Gran Maestro que año tras año desde hace 17, se empeña en hacernos despertar a la vida, en hacernos conectar con nuestra verdadera esencia, en cantarle a la vida, en volver a vivir el presente como cuando eramos niños, jugar, reir, llorar, meditar, respirar con conciencia y vernos en todo lo que nos rodea.
Gracias Luis.
Líder

"Ningún hombre debería ser un líder entre los demás durante el tiempo que sea, a no ser que fuera más experto en su especial rama de conocimiento que sus seguidores: ya sea el ejército, la diplomacia o cualquier otra cosa. Consecuentemente, para ser un líder en los problemas, las dificultades, la enfermedad, la persecución, etc., es necesario que el líder tenga un mayor conocimiento, una experiencia más íntima de la que, con la ayuda de Dios, sus seguidores puedan sufrir jamás",
Edward Bach. 4 de agosto de 1.935
Los Rostros
Nadie ha visto nunca directamente su propia cara y por eso, desde que existen los espejos, éstos han simbolizado la capacidad escrutadora del Espíritu, el reconocimiento de la propia identidad, la serenidad absoluta o la sabiduría suprema. No en vano se dice especular a partir del latín speculum, o sea pensar, escrutar, analizar quién es uno y cómo evoluciona a partir de la reflexión, que es lo que realiza desde su peculiar óptica el espejo. A su vez, el rostro humano mismo es un espejo para otro rostro. Como dijo Antonio Machado: ´´Tu ojo no es ojo porque ve sino porque te ve.´´ Mirándonos unos a otros sabemos, a simple vista, más de lo que pueden expresar nuestras palabras. Hervé d´Olivet, un fisionomista del siglo XVIII, anotó que: "Nuestro rostro envejece más rápidamente que nuestra nuca, pero al mismo tiempo revela todo lo que el tiempo y la madurez le han hecho comprender. La emoción de vivir aún, el dolor de haber perdido algo amado, la alegría de respirar. El temor de no ser querido. Nuestro rostro es nuestra historia en líneas, arrugas y rictus.´´ El llamado Siglo de las Luces agregaría a la tradicional división aristotélica de los cuatro temperamentos y sus morfologías faciales, las de las diferentes razas y culturas, reparando por vez primera en cuán diferentes pueden ser las consideraciones culturales sobre una nariz o una boca.Quien ama desea lo que no tiene

Sócrates, en "El Banquete" se pregunta: "¿Es por su naturaleza el amor de tal clase que sea amor de algo o de nada?, ¿Desea el amor aquello de lo que es amor?, ¿es acaso al poseer lo que desea y ama, cunado desea y ama, o es al no poseerlo?. Es decir, se desea de aquello de lo que se está falto y no se desea si está provisto de ello.
Spinoza también habla del amor cuando dice que el amor es carencia, amamos porque somos imperfectos, nos falta algo.
Según Edward Bach, amamos porque anhelamos lo que no tenemos y por otro lado tememos perder lo que poseemos, por lo que es una suerte ambición y miedo. La búsqueda del entendimiento de lo que es el amor es, por lo tanto, una cuestión que va ligada a la evolución del ser humano y a la búsqueda de si. Amor y sabiduría están muy relacionados y en ambos casos si no encontramos en el adentro, porqué nos empeñamos en buscarlo en el afuera. Estar en paz con uno mismo es saber que cada cosa está en su sitio y nosotros mismos estar donde tenemos que estar. Es entonces cuando todo esta bien.
Aprender

Soberbia

¿A qué he venido yo aqui?

A menudo me preguntaba qué hacía yo aquí, en momentos de paz y de quietud, en el que la mente dejaba sitio a la intuición. Me voy acercando a la respuesta y entre ellas la que con más fuerza emerge es la de conocerme realmente, es decir, saber quien soy a través de todo lo que me rodea. Ya sé que soy el lugar en el que estoy y con los que me relaciono y esa experiencia se hace cada vez más intensa cuando ese conocimiento me desequilibra, descoloca y me saca de mi centro. ¿De que centro?. El Epilobio sabe cuando tiene que aparecer, yo estoy aqui ahora y tengo una misión; saber de mi y sentirme una parte del todo como hace el epilobio para que el todo sea posible.
Microcosmos/macrocosmos

"Si los médicos ignoran todo esto, no conocen suficientemente los arcanos. Si no saben qué produce el el cobre o qué genera el vitriolo, ignorarán también qué cosa provoca la lepra. Si no saben qué favorece la herrumbre en el hierro, ignorarán también qué es lo que produce las úlceras. Si no saben qué provoca los terremotos, no sabrán tampoco qué provoca los temblores febriles. Es en lo externo en donde hay que aprender qué enferma al hombre: él mismo no puede mostrar nada de todo esto."
To er mundo e güeno

Buena gente. Así es como, a menudo, algunos de nosotros, solemos definir a aquellos que en apariencia reflejan aquello que nos identifica con lo que está bien visto en la sociedad de hoy. Desde que tengo uso de razón he oído decir de mi que era bueno y me lo he creído. ¿Qué hace el otro en el que me veo para decir que es "buena gente"? ¿Soy realmente bueno? y,¿qué es ser realmente bueno? Todo esto viene porque ayer un hombre asesinó a su mujer y ante la pregunta del periodista a los que lo conocían, de cómo era, la respuesta era que este hombre era "buena gente" o que era un hombre bueno. A medida que aumentamos la imagen de bueno, crece también y de forma proporcional nuestra parte oscura, y eso ya lo advirtió Jung. Lo uno no puede coexistir sin lo otro y además es lo adecuado. Solamente que exponerme tal y como soy ante los demás desestabilizaría mi vida y muchas cosas cambiarían para mejor, desde mi aunque no ante los demás. He descubierto que el miedo me paraliza, ese miedo que me permite mantenerme vivo aunque con condiciones. Mostrase poco a poco da pavor porque no se sabe que ocurrirá y eso es vida y sentido a nuestra existencia. No quiero ser bueno ni malo sino que quiero ser y........algo pasará