Yabir Abu Omar



Pasan los días buscando palabras para una despedida, hasta caer en la cuenta de que no hay verbos para transmutar el dolor en sosiego, ese lamento que deja al borde de los labios palabras estériles, sin sentido, mudas de aliento, que cierran los ojos y vuelven al corazón, heridas de muerte, y de pesar por el maestro que dejó su herencia en semillas, de amor y vida. La alquimia maestra del universo transformará en gotas de rocío nutricias de paz, sabiduría y amor, estas lágrimas sin nombre ni dueño, que no encuentran el camino de salida.

¿Enfermedades?


"Tanto en medicina como en lenguaje popular se habla de las más diversas enfermedades. Esta inexactitud verbal indica claramente la incomprensión que sufre el concepto enfermedad. La enfermedad es una palabra que sólo debería tener singular; decir enfermedades en plural, es tan tonto como decir saludes. Enfermedad y salud son conceptos singulares, por cuanto se refieren a un estado del ser humano y no a órganos o partes del cuerpo, como parece querer indicar el lenguaje habitual. El cuerpo nunca está enfermo ni sano, ya que en él sólo se manifiestan las informaciones de la mente. El cuerpo no hace nada por sí mismo. Para comprobarlo, basta ver un cadáver. El cuerpo de una persona viva debe su funcionamiento precisamente a estas dos instancias inmateriales que solemos llamar conciencia (alma) y vida (espíritu). La conciencia es al cuerpo lo que un programa de radio al receptor. dado que la conciencia representa una cualidad inmaterial y propia, naturalmente, no es producto del cuerpo ni depende de la existencia de éste."
La enfermedad como camino

Escuchar


Nunca observamos atentamente la calidad de un arbol;
nunca lo tocamos para sentir su solidez, la rugosidad de su corteza,
para escuchar el sonido que le es propio.

No es el sonido que produce el viento en las hojas,
ni la brisa de la mañana que las hace susurrar,
sino el sonido propio, el sonido del tronco,
y el sonido silencioso de las raices.

Hay que ser sumamente sensible para captar ese sonido.
no es el ruido de la verborrea del pensamiento,
ni el ruido de las disputas humanas y de las guerras,
sino el sonido propio del universo.

Krishnamurti