Por su seguridad........


Si no te paras tu ya te paro yo, o al menos ese es el mensaje que, para mi, la naturaleza ha dado de golpe a miles de viajeros. O si no, como se explica que tantísimas personas se hayan quedado inmovilizadas. La fragilidad de la existencia, el milagro que supone vivir no esta lo suficientemente tenido en cuenta en la rutina de la existencia y hablo también de mi mismo. Un movimiento natural, como la erupción de un volcán, detiene en seco las mentes de millones de personas proyectadas hacia el futuro. Bueno, la naturaleza hace lo que tiene que hacer y si a mi me descoloca, ese tiempo que he de invertir en "recolocarme" es quizá la oportunidad de volver a mi y "darme cuenta". Puede que no venga mal, al fin y al cabo, este toque de atención, puesto que no vivo solo en este mundo.

Un mundo libre de quejas


El otro día recibí algo que quiero traer aquí tal como me llegó, en forma de propuesta.
Viene de 'A Complain Free World' (Un mundo libre de quejas), y su promotor es el pastor Will Bowen que aprovechó un sermón dominical para extender entre sus feligreses esta toma de conciencia.
La invitación es interesante. Primero nos recomienda poner atención a las veces en que nos quejamos a lo largo del día. “Uf, qué sueño tengo…”, “Mira ese cómo conduce…”, “Hay que ver qué frío hace…”, “Qué cansado estoy..”, “Qué basura de programa..” etc, etc, etc. Nos sorprenderá comprobar la cantidad de quejas, críticas y cotilleos que generamos a lo largo de un solo día.
Nos quejamos por la misma razón por la que hacemos cualquier cosa: recibimos un beneficio a cambio. Creemos conseguir atención, aprobación o la simpatía del otro. Como cuando de niños, nos hacíamos los enfermos para no ir al colegio el día del examen (la salud es un tema estrella en la lista de quejas). Pero ¿a qué costo? Los doctores estiman que dos terceras partes de las enfermedades se generan ¡en la mente!
De esta forma estamos malgastando energía potenciando cosas que no queremos o no nos gustan. Así que la propuesta es invertir este proceso.
Podemos proponernos hacerlo junto con otra persona, para que así el compromiso sea más firme. Y a partir de aquí procuramos durante 21 días seguidos no hacer ningún comentario crítico, ninguna queja, no contar ningún chisme.
Son 21 días porque es el tiempo que se estima que se tarda en establecer un hábito o cambiar una conducta. De esta forma dejaremos de atraer eso que no nos gusta, o no queremos.
Para ayudarnos se propone usar una pulsera que nos colocamos en la muñeca derecha. Cada vez que incumplamos este compromiso, sin culpas, ni autocríticas, nos cambiamos de mano la pulsera, para hacernos conscientes y empezamos de nuevo. Y así hasta que consigamos limpiar nuestra mente de quejas durante 21 días seguidos. El promedio de tiempo que han necesitado las personas que lo han hecho antes, es de 5 meses. No es necesario usar una pulsera especial, vale también el reloj, o un pequeño objeto en el bolsillo que nos recuerde lo que estamos haciendo.
Creo que merece la pena tomar conciencia durante estos días de lo que queremos en nuestra vida, y empezar a vivir desde la GRATITUD hacia el universo por todo lo que nos ofrece cada día.
Yo empiezo desde YA.

DIOS Y YO

A Luís Jiménez
Luís propone descubrir a Dios a través del cuerpo.
Mi recipiente es sagrado,
se pliega y se expande solo para albergar palabras,
divinos actos de transformación, del beso y del pecho.
El deseo se toma su tiempo y aparca el quehacer
en la entrada del Alma,
pide permiso y sube por la garganta como el licor de absenta,
89 grados de éxtasis de 38 estructuras inconmensurables;
apetencia explorativa, ruta solar y signo lunar
por donde descubrir quién soy
y a qué dedico la energía de mi voz
que se desliza por el oasis del desierto.

Dios me habla, lo sé.
Siento su aliento detrás del oído,
jugando entre el pelo de hebras caobas,
henna y romero con agua bendita.

Luís me dio la mano y llegué a mi corazón rojo,
comprendí la raíz del problema y me propuse navegar para ver El rostro,
la cualidad de aquel que durante milenios me llama,
mi inconsciente lo sabe
y a veces me deja respirar igual que el cielo.

Quédate conmigo, Aquí,
Ahora,
y gracias.
Siempre,
Gracias.


María Cruz

¡Fiesta!


Un nuevo ciclo. Tiempo de acción.
El sol perfila sus rayos para calentar nuevos brotes que vuelven renovados desde el frío. Un inédito aroma en el aire, agua nueva que fluye, sonidos que resurgen, brillo fresco en los colores, insectos que estrenan aleteos, aves que ensayan su reciente trino, se renueva el perfume de las plantas, el cielo se aclara…comienza una vez más un extraordinario renacimiento.
La primavera es la forma que tiene la Naturaleza de hacer su fiesta e invitarnos a todos.