Sin distorsión




Y ahí seguimos…

Provocando ilusiones que se desvanecen en la noche, en las primeras bocanadas de desaliento, de desencanto, cuando la realidad disuelve el universo inventado.

Otra vez en el pozo, hondo y oscuro, negro, de sí mismo, por tanta pompa y boato sostenidos por el miedo, al no ser lo imaginado.

Que lejos estamos de nosotros mismos, que invento tan bien orquestado: ¡Cómete el mundo!, ¡Más, más, más, no te contentes con nada!, ¡La felicidad es fruto del nuevo logro!, ¡La paz es una propuesta para débiles y  necios!, ¡La vida es para los fuertes! ¡Sin ilusión, sin pasión, no se puede vivir!

Y claro al no explorar estos conceptos y dejarnos llevar por la apariencia, cargada de testosterona y otras magníficas muestras de orgullo predador, hemos confundido ilusión y pasión con histeria, así que el entusiasmo impulsivo, la felicidad efímera y la pasión compensatoria del tedio, de la otra cara del yo, se han convertido en la seña de identidad de nuestra sociedad que vende a espuertas, bebidas estimulantes drogas y todo tipo de productos “cañón” para contarnos el cuento de que la felicidad es sinónimo de saltos de batracios o de canguros, de carcajadas alocadas y sin sentido, o de extravagancias exhibicionistas para colgar en Facebook, o en cualquier otra red social.  Que disfrutar sereno y sentir la vida excelsa en cada gesto de nuestra cotidianidad es tedio, que pasear sin más, desarrollar una actividad profesional común, o protagonizar una escena doméstica, sin estimulantes, es algo tedioso que hay que desterrar de nuestra existencia.   


¿Cómo vivir sin ilusión, pregunta irritado el necio que vive en mí inventando mundos?
¿Cómo soportar la densidad de la realidad sin euforia, insiste asustado?

Sin delirios de grandeza, sin ansias predadoras que consuman el poco oxígeno que aún queda en las neuronas. Sosegado comiendo, bebiendo, durmiendo, viviendo…  en Paz, ahora, sintiendo, con lo que tienes, con lo que eres, ahora… amando, sin tiempo.

Pero, pareciera que la ilusión es el pasaporte del tiempo, esa invención  que nos saca de lo que ahora no sabemos disfrutar, para imaginar un momento  que nos autorice a activar el gozo.
Si las emociones como dice William Glasser, son elecciones, ¿por qué  elegimos hacer gozo en una situación inventada en lugar de disfrutar de lo que somos, lo que tenemos y vivir un poco más cerca de la paz en cada momento?

Esto es una quimera para el que ambiciona el mundo. Un delirio para el imaginero que trasnocha recreando fantasías  en su lienzo mental. Y por ello el tedio, abatimiento, la depresión y tantas otras manifestaciones despectivas que hemos creado, en esta nueva sociedad de la “fantasía ilusionada por el mañana inexistente” aparecen por no saber integrar en nuestra vida el destino de nuestra necesidad vital. El ahora que en sí tiene todo lo necesario para vivir desde la alegría, si aceptamos que es eso lo que somos y ahí reside la felicidad.

Somos seres que exploran una realidad, la nuestra y que se han dejado llevar por los cantos de sirena, por los delirios de grandeza de un “yo” insaciable, que devora y devora, pues no tiene fin. Su satisfacción mora en la nueva empresa, pues su velocidad es tan desestabilizadora que no puede saborear la sensación de paz que emana de lo alcanzado, y mucho menos contemplar el producto de su realización, porque su naturaleza se alimenta de la conquista, de la adrenalina que le activa la condición de campeón, de luchador, de guerrero. Obtusa visión de una invención insostenible, que está destruyendo la armonía de nuestra  Tierra.
 
¿Cómo vivir una vida, desde la Vida, sin distorsión?

Solo date cuenta de la maravilla que se ha desarrollado en ti, hazte consciente de que te estás sintiendo, contemplando, percibiendo y lo más maravilloso, si quieres, amando. Esto es algo que puedes realizar en cualquier momento del presente, Ahora por ejemplo, da igual en que esté inmerso tu ambición, tu yo, da igual porque la alegría no reside en el tiempo, y solo tienes que sacar tu atención del futuro o del pasado para que emerja con intensidad lo que eres, y así sentir la “paz”, que te permitirá percibir la vida desde otro lugar, mas amable, compasiva y alegre.

Agradece, todo el tiempo, por lo que eres, por el amor que puedes sostener, por la existencia, la luz…

Ama y deja de inventar ilusiones, crea y eleva a la cualidad de arte tu existencia con lo que ahora tienes, busca la necesidad en lo colectivo y aplica tu cualidad con amor, eso es todo, así se desvanecen las ilusiones que más tarde se convertirán  en la noche de tu ambición.

Ama no pierdas el tiempo, pues solo al Amar disuelves lo viejo.




Luis Jiménez

La auténtica expresión del Ser



Ser fiel a uno mismo, no es hacer lo que se quiera, sino lo que está destinado para uno.

La felicidad no depende tanto de lo que se vive, sino de cómo se vive lo que hemos de vivir. Y lo que hemos de vivir está directamente relacionado con lo que uno es y ha de cambiar para seguir su desarrollo. A veces nos empeñamos en imaginarnos de una forma determinada y en esforzarnos a vivir así,  en la creencia de que así somos, sin tener en cuenta que no sabemos cómo somos realmente.

A veces una circunstancia, un hecho compartido con otros, pone delante nuestra un comportamiento inusual hasta ese momento que desbarata la idea que teníamos de nosotros mismos. Es como si nos hubiéramos traicionado, fallado, errado, en definitiva nosotros no podemos ser así, por ello eso ha de ser un error y nos limitamos a condenarnos o a sufrir el fallo mientras nos acordemos y como no a mantener una actitud represiva para que no vuelva a suceder nunca más.

Saber cómo somos es fruto de estar abierto a sentir de verdad, a aceptar lo que expresamos y ser consciente de ello, sin determinar qué somos, sino cómo nos expresamos. Por ello las experiencias pasan a ser transformadoras en el momento en que se aceptan como tales y se desligan de cualquier modelo moral o vinculo personal. Si se atiende al aprendizaje que ha traído y se integra la nueva faceta descubierta para ampliar los márgenes del amor, todo es transformador y en sí mismo no ha sido más que la necesidad de vivir para saber de tí y seguir evolucionando. Todo lo demás no es más que la rémora mental de una necesidad de encajar en el modelo anterior a la vivencia que fomentará el sufrimiento y el estancamiento.

Disolver lo que impide aceptar lo vivido e  integrar la  nueva faceta que ha emergido como consecuencia de la experiencia, es todo lo que se ha de hacer. Ello nos llevará a deshacernos de ideas y creencias que sosteníamos en la mente y que la vivencia nos ha hecho comprender que no coinciden con la realidad vivida, es decir con nosotros. La consciencia de lo vivido, la aceptación del hecho y la asunción de la responsabilidad total de lo provocado nos llevarán a un grado mayor de compasión y compromiso con el amor, en cualquier ámbito de la vida.

Lo que vivo es lo que soy y la resistencia a aceptar el hecho es lo que me aleja de mí. ¿Quién soy realmente? ¿Lo que digo ser y me repito mentalmente, o lo que vivo aunque niegue que soy eso?  La aceptación de lo que vivo como expresión de lo que verdaderamente soy facilitará la transformación de todo aquello que no coincide con lo que siento que he de ser, pero no habrá un cambio hasta que  aceptemos lo que realmente somos ahora.

La búsqueda de lo bueno o lo malo, de lo correcto o lo incorrecto, de nuestra experiencia nace de la tendencia evaluativa que se nos ha inculcado desde el paradigma del vencedor y el vencido, del cielo y el infierno, del premio o del castigo. Por ello mientras se intenta enmendar lo vivido se pierde la oportunidad de ampliar las márgenes del amor tras la lección.

Soltar para volver a estar en una nueva visión de la realidad, renovada por la experiencia, es la vía hacia la sabiduría, que permite la libre circulación del alma a través de los modelos impuestos en el psiquismo colectivo por la reiteración de experiencias que se mantienen en el tiempo como verdaderas, aunque no encajen contigo, y por lo tanto necesarias para el desarrollo.

Vivir desde los modelos vinculados a nuestra experiencia familiar, social o paradigmática, es un tránsito imprescindible para la estructuración de una entidad sostenida en el tiempo, aunque sea desde la construcción heredada por necesidad que nos lleva a construir un yo sólido aunque prestado. El nacimiento de la individuación, de la capacidad de pensar y vivir al margen de las ideas impuestas por otros: clan, familia, sociedad, etc. No lleva implícito la necesidad de separarse de ellos, pero sí de mantener una mirada crítica, pero compasiva que permita tener una visión propia. Amorosa pero definida, en relación pero no simbiótica. En definitiva las relaciones son la puerta al conocimiento interno, ahí es donde nos vemos realmente, si somos capaces de aceptar lo que vemos y no lo atenuamos con teorías y justificaciones.

Los encuentros, los desencuentros y todo ese amor, mundano, necesario, diría que imprescindible y su necesaria exploración hasta el cenit de su Naturaleza trascendente va más allá de una relación, sin embargo solo en ámbitos de naturaleza intima, donde los seres se reconocen, se desnudan y comparten la existencia desde el amor y la trascendencia, es posible alcanzar la cima y vivir en la vida explorando sin cesar los misterios del Amor.

Hasta ahora la humanidad había vivido desde el paradigma del miedo, de la conquista, de lo propio, desde la imposición del beneficio, de convertir al otro en su proyección, deseo o por salvar su necesidad.  Las nuevas interpretaciones de las relaciones y su necesidad vincular para amar y desarrollar la piedad y la tolerancia compasiva, nacen de la necesidad de jalonar un trozo más de la vía del amor que ya se insinúa en algunas personas que sienten la necesidad de amar sin poseer, de amar sin determinar el modo y aceptando todo lo que llega como idea transformadora que elevará la relación al grado más adecuado del amor total que en ese momento pueda vivenciarse.

Este proceso disolvente que va dejando atrás todo lo que concierne al deseo, para que poco a poco vaya emergiendo el verdadero amor, se desarrollará necesariamente en los sistemas más adecuados para ello como son la familia, los hijos,  la pareja, sobre todo, pero también en cualquier relación de tránsito que vivamos esporádicamente. Hemos de tener en cuenta que lo importante aquí no es la relación en sí, sino mi relación con migo mismo a través de ella.

¿Dejo de ser yo cuando estoy contigo?

¿Puedo ser yo aunque estés ahí? 

¿Cómo ser yo en libertad, amarte y mantener una relación?

Las relaciones son como vasos comunicantes, que atemperan la expresión individual a través del gesto complementario que el otro vive para armonizar al dúo. Lo que tú haces permite que yo haga lo mío, si yo hiciera lo que tú haces, tú harías lo que hago yo. Porque lo que hacemos cada cual es cumplir con el rol que la relación exige para sanar lo que no es amor. Tú y yo somos uno y la relación es más que la suma de los dos, la relación es la puerta evolutiva que permite, a través del amor sanar la proyección que yo hago de mí en ti. Cuando los encuentros son conscientes no existe lo que tú haces o lo que hago yo, si no lo que pasa entre los dos para integrar lo que somos a través de la relación, gracias al amor. 


Luis Jiménez 

Extracto de Humanidad y flores de Bach:



La entrada en el laberinto
           
            Ya estás aquí, has caminado mucho. En ti se encuentra la información necesaria para alcanzar tu destino. Descubres las normas y objetivos creados por otros –quizás hayas sido tú mismo el creador de éstos– que ahora determinan los movimientos que de acuerdo a las leyes de los hombres que debes seguir. Pero en ti existe la certeza de tu verdadera naturaleza, velada por la información que ahora recibes para convertirte en «humano». Antes de llegar aquí debiste aprender las normas básicas de la supervivencia para mantenerte en la forma que permitía tu existencia.

            Cada vez más sofisticadas, cada vez más inclusivas con el grupo, desarrollando con maestría las funciones psíquicas, conociste las leyes de la naturaleza, y sin conciencia de los mecanismos que las animaban, las acatabas, participabas de ellas con naturalidad y permanecías conectado a la fuente de toda vida para expresar en cada momento lo más adecuado para el ecosistema en el que te desenvolvías. El cuerpo, la emoción y la mente, fueron robusteciéndose y haciéndose cada vez más presentes a través de formas aptas que permitían tu expresión por estos mecanismos para comprender la vida, tu ser.

            Ahora, en el reino humano, posees los elementos necesarios para hacer consciente lo que has experimentado mecánicamente: lo físico del reino mineral; lo emocional del vegetal; lo mental del animal; para desarrollar ahora lo transpersonal correspondiente a esta nueva etapa de tu desarrollo hacia la «fuente».

            Al entrar en el reino humano, en «el laberinto», posees las herramientas pero no la destreza para utilizarlas de acuerdo a tus verdaderas necesidades. El laberinto está lleno de puertas, cada una te lleva a un lugar. Tú eliges, la naturaleza te trajo hasta aquí y ahora tú decides cómo moverte, incluso si quieres detenerte. Para ello deberás reconocer quien eres, más allá de la idea que tienes de ti. Piensas pero no eres mente, sientes pero no eres cuerpo, quieres pero no eres emoción, te mueves pero no eres acción, sin embargo necesitas de todo ello para saber de ti,  he ahí la paradoja. No eres eso pero estás construido con ello, y así  sabes de ti, por lo que debes conocer perfectamente como funcionas para descubrir qué hay más allá.

Toda decisión tendrá su expresión posterior y acontecerán sucesos que permitirán, en todo momento, la expansión de la conciencia hacia el descubrimiento de tu verdadera naturaleza. Saber el tiempo que lleva cada ser en el reino humano es algo complicado para mí, pero según sus necesidades actuales, puedo percibir la habilidad que ha desarrollado en el proceso de su existencia y esto me indica el grado de percepción de sí mismo que ha alcanzado.

            Al entrar en el laberinto debemos revestirnos con los ropajes propios del cuarto reino de la naturaleza y estaremos sujetos a las reglas de juego que rigen en él. Tendremos que desarrollar y manejar con habilidad las distintas calidades energéticas que hemos compartido con otros seres en los anteriores reinos en los que hemos vivido hasta comprender sus mecanismos y ponerlos al servicio de nuestra verdadera realidad interior, para que así nos acerquen cada vez más a nuestro destino final, «la vida».  

Los ropajes para la primera escena
            Ahora estás solo, tutelado por las atentas miradas de aquellos que conocen y potencian el desarrollo de la humanidad, pero solo. Hasta este momento, cumbre de la expresión de la vida en la Tierra, pertenecías a grupos, compartías la experiencia con la raza animal o especie vegetal o mineral de la que formabas parte, te nutrías como grupo y compartías tus experiencias con él y en él.

            Ahora comienza tu camino individual. Encarnas por primera vez en el reino humano y lo que en otras edades era mecánico ahora deberá ser consciente. Tienes un cuerpo que te capacita para percibir lo físico, las sensaciones en tu cuerpo, la emoción que te hará percibir los matices sentimentales que te muevan en las relaciones con otros seres y la mente que hará inteligible los procesos que percibes y te capacitará para comprender las reglas del juego. Pero eres mucho más, éstos sólo son los ropajes para poderte mover por el nuevo escenario, antesala de la emancipación de la conciencia.
           
            Desde este instante en el que ya formas parte del reino humano deberás desarrollar hasta la perfección las habilidades que existen en este plano de la manifestación para finalmente ponerlas al servicio del nuevo grupo al que ahora perteneces. Después de que hayas reconocido las reglas del juego y no seas presa inconsciente de ellas, advertirás el verdadero sentido de tu vida, de la vida en este planeta y participarás activamente para acercarte conscientemente a ella.

            Muchas edades presa inconsciente de las normas, de tus intereses individuales basados en los contenidos básicos de las estructuras tipológicas  que dan forma a la existencia, de la necesidad de la experimentación y de los errores por ignorancia, te llevarán posteriormente a preguntarte por otros caminos que conducen a la sabiduría existente en la vida que te anima.

El bautizo
            Fluir, buscar el origen, descubrir por ti mismo quién eres y cómo has llegado a ser lo que dices ser. Separarte sin miedo de todo lo que reconoces como «yo». Sumergirte en las cristalinas aguas de tu propio ser, que espera desde el origen el abrazo, el reconocimiento, el reencuentro.

            Seguramente para que esto sea una realidad y se plantee conscientemente, para que sea, deben transcurrir muchas edades, experiencias, grandes identificaciones y la ignorancia completa, incluso el rechazo pleno del motor transpersonal que ha animado desde el principio a la totalidad de cada ser.

             Sin embargo, en este estadío, el ser ansía la libertad, la paz por encima de todo y percibe que esto sólo llega vaciándose de todo lo que no es él. Busca la transformación en la transparencia para que la vida fluya a través de él sin obstáculos. Sin normas, sin credos, sin dioses creados por los hombres fruto de la ignorancia y el miedo. Miedo que nosotros mismos hemos acuñado y revestido con mil ropajes sutiles para justificar acciones, adoptar posturas, alimentar ambiciones que una y otra vez nos llevaban al desencanto, al descalabro y a la depresión. Punto de partida para una nueva andadura que iría fortaleciendo o ablandando –según se mire– el núcleo que un día se plantearía la pregunta ¿quién soy yo?

            Mira de frente este cuestionamiento sin que se altere tu ser, permanece sereno contemplando los aspectos de tu psique que prefieren otros temas, que desean hacer otras cosas. Siente la incomodidad interna que pretende desviar una vez más la atención hacia otro lugar que no requiera esfuerzo. Permanece, contempla los caracteres intelectuales repletos de información que expresan una y otra vez su conocimiento, fruto del atesoramiento cauteloso de la memoria, madre del pasado.

            En calma, en paz, con la certeza del que sabe en su interior. Poco a poco se ahogan las palabras, las sensaciones y las emociones se tornan inaudibles y en ti surge un aroma, algo que sin ser conocido, conoces. Se inflama, te envuelve, todo tú desapareces sin desaparecer. Ya no estás pero es cuando estás realmente.

            Llegar hasta aquí es el punto de partida para comenzar la obra. Tienes el temple, el coraje de mirar y mantener la mirada, de sentir y permanecer abierto para descubrir. Vives, sientes desde otra perspectiva que transforma. Se introduce un elemento muy valioso para todo buscador, un centro al que volver, un punto de referencia. Puedes emprender, realizar, crear en cualquier área de la vida y todas ellas son espacios de perfeccionamiento donde adquirir la destreza necesaria para seguir avanzando en la búsqueda interior. Verdadera realidad de tu vida, de la vida.

Ser "Vasija"



Una pregunta insistente que recuerdo de mi infancia, es la que me hacía con muy pocos años de vida: ¿Dónde estaba yo antes de nacer? Estaba tan seguro que ese no era el principio, que el recién nacido, el que acababa de llegar, y al que todos querían enseñar, tenía mucha más historia que lo que aparentaba su pequeñito cuerpo, que no paré hasta que empezó a tomar forma en mí, una sensación que me permite descansar en paz cuando contemplo.

Si yo ya era antes de ser el que digo ser; no soy el que conozco y, por supuesto, no conozco al que soy.

Desde la premisa anterior, pude abrir la puerta al descubrimiento de mi verdadera naturaleza. En eso estoy desde que me recuerdo, y lo más sobresaliente de esta propuesta es que mientras mantengo la actitud de saber quién soy, quedan sin efecto y sin razón muchos en mí que decían ser yo y se empezaban en vivir para ellos, afirmando que son yo.

Recuerdo un momento en la infancia, en el dormitorio de mis padres, a oscuras, contemplando la habitación en silencio,  percibiendo la fuerza del lugar más allá de los muebles y las cosas, con una frase en la cabeza que me permitió ir más allá de mí. “Dios lo ve todo”, esto me lo había contado el párroco que nos preparaba para la comunión, Dios lo ve todo; en un instante entendí y de la idea antropomorfa de un ser que se desdoblaba hasta el infinito en todas las estancias del mundo para espiar, percibí una especie de sustancia, como acuosa, imperceptible que lo llenaba todo incluido al que se sentía como yo en ese instante. Más tarde tras leer el evangelio, me fascinó la idea de ser “vasija”. La sensación de ser vasija para la Sustancia, un recipiente, ha sido una experiencia que he podido vivenciar en diversas ocasiones en esta vida.   

En el transcurso de mis pesquisas, para desvelar mi naturaleza he ido descartando muchas ideas sobre mí que mantenía como únicas, verdaderas, irrevocables, etc. Cada día que pasa soy menos estricto sobre mí mismo, pues en la búsqueda del Ser, no puedo definir quién soy. Lo que soy, sintiéndome “yo” es el impedimento para que la sustancia que Es, ha Sido y Será, pueda expresarse sin límites a través del “punto” matemático que mi presencia ocupa en el espacio-tiempo.

Eheieh Asher Eheieh, Yo Soy El que Soy, o Yo Soy el que Seré, nombre que, según la tradición, Dios da a Moisés en el monte Sinaí, para darse a conocer ante la consciencia de alguien que no está en ËL, pero que puede mantener con Él una conversación inteligible. Teniendo en cuenta este hecho, se pueden determinar como mínimo tres “lugares” o estadíos de consciencia, ligados a la Sustancia, en función de la identificación más o menos consciente que  se experimente con, o en Ella.

1: La consciencia Universal; es decir la visión y sentimiento global, a través de la perspectiva particular de cada entidad individual, manifestada en el tiempo, como necesidad experiencial del Origen de la propia Sustancia, sabiendo de Sí, como el principio y fin de todas las apariencias en todos los niveles y ordenes creados.    

2: La consciencia Espiritual; el estadío intermedio que permite el entendimiento de la fuerza creadora, de su origen y destino; por la relación continua que la sustancia mantiene en  la persona y ser parte consciente de Ella  contemplando por inspiración, la transmisión de su Naturaleza, que se despliega hacia el mundo de las formas actuando conscientemente de acuerdo a las Leyes de la Creación. Este acto permite la comprensión y la compasión hacia la manifestación humana y de las especies que se mantienen incomunicados de Sí mismos y actuar a favor de la erradicación de la ignorancia,

3: La consciencia personal, el estado de identificación con la apariencia que determina la experiencia de acuerdo a los convencionalismos y determinantes materiales que configuran el mundo de los sentidos, incluida la mente y las ideas de progreso y desarrollo, que se  centran en el bienestar material, y las manifestaciones ligadas al poder y el control sobre cualquier otra entidad que se percibe como separada y por lo tanto contraria o favorable a uno mismo y a sus deseos. En esta tercera etapa se pueden describir a su vez tendencias hacia la consciencia espiritual o hacia la consciencia eminentemente animal dependiendo del grado evolutivo de la sustancia a través de la vasija. Mientras desarrollan en esencia la primitiva necesidad material de su identidad ligada al tiempo y al espacio terrestre.

Aún sigo anhelando saber de mí, pero ya no de mí como yo, si no de Él, del que siempre fue y ahora me sostiene a mí. Él, a través de mí como vasija, puede manifestarse como amor en todas las áreas de la vida con la que entro en contacto. No siendo yo, sino dejándole ser a Él. Así que en esta vida ha comenzado el ciclo de disolución. Por fin comienzo a saber que no soy yo y que Él tiene una oportunidad de Ser aquí, si yo dejo de ser. Así que todo lo que me contaron cuando me educaban para “ser alguien” está en la dirección contraria de lo que significa este logro, pues Él ya era, es y será.
Solo tengo que dejarle hacer y para ello empezaré por respirar, contemplar, admirar, sentir la vida como la ventana que permite la contemplación de la Creación, para aquél que la sostiene.

Es realmente extraordinario, saber que puedo ser útil al plan de la evolución, dejando hacer allá donde esté, dando paso al amor.
  


Luis Jiménez

Edward Bach: Alquimista e Iniciado




  Luis Jiménez
"La cultura mundana sigue el simple acopio de datos; 
la religiosa sigue determinadas reglas; 
la superior se basa en el autodesarrollo"  
 Hujwiri



Siempre que he podido he puesto de manifiesto la necesidad de concretar los aspectos que definen a la Terapia Floral como Ciencia autónoma, alejada de las presiones que recibe de otras ciencias como la medicina o la psicología, que han brindado un gran apoyo en estos  80 años de vida de la Terapia Floral, pero que han limitado su propio fundamento. Por alguna razón, y entiendo que ha sido por amor al desarrollo de lo que ahora compartimos todos los terapeutas florales, a pesar de todas las referencias a los postulados de los grandes sabios de la humanidad, de las grandes tradiciones y de un conocimiento más “espiritual” que “científico” en los textos que han dado fundamento al desarrollo de nuestro “Arte”, la denominada Terapia Floral, se ha vinculado más a la ciencia moderna, que a la verdadera tradición del Arte de la que surgió. Es triste ver como los estudiantes de Terapia Floral ignoran la verdadera fuente de la que Bach bebió, por ello desentrañar las insinuaciones que Bach apunta en su única obra editada “Los doce sanadores y otros remedios”, así como en sus escritos y conferencias, ha sido una de las tareas que he asumido en éstos últimos años. El camino del discípulo, la ciencia del Alma, la reencarnación, la evolución, los trabajos de la personalidad para encarnar  al Alma... Estos temas que aparecen en la obra de Bach de manera  sintética y al tiempo contundente por la necesidad de transmitir, en un momento de su vida, la síntesis de años de investigación, reflexión e intuición, en ocasiones, dificulta la comprensión de todos los que no vivimos desde el mismo lugar o no hemos tenido la misma formación simbólica-alquímica. Sin embargo, todos hemos aceptado sus escritos, intuyendo que se sustentan en una gran verdad y como presagio de una visión que, poco a poco, irá calando en los seres humanos hasta convertirse en una realidad convencional.


Historia de la terapia floral, un olvido que rompió el linaje

Si sobrevolamos la historia de la Terapia Floral, veremos que tras la muerte de Bach y hasta 1.978 con el fallecimiento de su inestimable colaboradora Nora Weeks, se mantiene una línea similar a la que Bach desarrollara en vida, podemos decir que en esta etapa se expandió el conocimiento genuino que sus colaboradores pudieron integrar. No sabemos realmente cuales eran las propuestas y en que se basaba su trabajo, si existía o no un compromiso similar al que Bach mantenía en vida  con las directrices de su trabajo iniciático, pero ahora podemos insinuarlo al conocer las reuniones de los colaboradores de Bach, gracias la infatigable búsqueda de Lluis Juan Bautista que ha culminado con la edición en castellano de libro de Mary Tabor “Fiel a ti mismo”. En este libro podemos apreciar que los contenidos de las reuniones apuntan hacia el desarrollo de la conciencia, la vida virtuosa desde la fidelidad interior y el despertad a la verdadera dimensión del Alma. Como veremos todos estos preceptos, propuestas o propósitos han sido los fundamentos de todas aquellas instituciones, congregaciones o círculos donde se buscaba la “Verdad”, como sinónimo de “Libertad”. En el tintero se quedarán muchas preguntas, como siempre, porque los espacios no son infinitos y hemos de buscar la síntesis para rescatar lo prioritario: pero ¿por qué no se ha desarrollado el conocimiento Hermético que Bach despliega en su obra? ¿Por qué se ha separado la propuesta de Bach de la “Tradición Hermética Occidental y se ha insistido tanto en que Bach era médico cuando él mismo rechazó ésta definición para sí mísmo? Si es evidente por los hallazgos y manifestaciones de sus contemporáneos, incluida su inseparable “biógrafa” Nora Weeks, que Bach perteneció a varias logias masónicas. ¿Por qué, sin embargo este hecho se presenta como anecdótico, desvinculando cualquier pensamiento floral de esta insigne tradición del saber Humano? Porque, desgraciadamente, los contenidos de la obra de Bach han estado permanentemente custodiados por personas ajenas a este tipo de saber, o temerosas de su divulgación. Por lo que hasta ahora no se ha incidido sobre su esencia iniciática.

El pensamiento masónico  en la obra de Bach

La obra de Bach se ha desarrollado bajo un prisma “medicalizado”, con esto no quiero decir que hayan sido médicos lo que lo han hecho, si no que el pensamiento médico ha estado conduciendo el desarrollo de nuestra ciencia. De ésta forma o bien a través de la homeopatía, psicología, psiquiatría o medicina, es decir bajo el pensamiento de la erradicación de los síntomas y no del desarrollo evolutivo del Alma a pesar de ellos. Es por esto que textos como el que a continuación destacamos han quedado relegados a lo anecdótico, a lo exótico en la obra de Bach, cuando en realidad deberíamos tenerlos presentes como los pilares de nuestro “Arte”:
[1]La verdadera paz del Alma y de la mente está con nosotros cuando progresamos espiritualmente… …son muchos los indicios de que esta civilización ha comenzado a pasar de una era de puro materialismo a desear las realidades y las verdades del universo. El generalizado y creciente interés actual por el conocimiento de las verdades metafísicas, el creciente número de los que desean información sobre la existencia anterior y posterior a esta vida, el hallazgo de métodos para vencer la enfermedad por medio de la fe y técnicas espirituales, la búsqueda entre las antiguas enseñanzas…
La curación pasará del dominio de los métodos físicos para tratar el cuerpo físico a la curación espiritual y mental, que, aportando la armonía entre el Alma y la mente, erradicará la verdadera causa básica de la enfermedad, permitiendo que después, en caso necesario, se utilicen medios físicos para completar la curación del cuerpo.
El médico del futuro deberá tener dos grandes objetivos. El primero de ellos será el de ayudar al paciente a conocerse a sí mismo e indicarle los errores fundamentales que puede estar cometiendo, las deficiencias de su carácter que debe remediar, y los defectos de su naturaleza que debe erradicar y sustituir por las virtudes correspondientes. Semejante médico deberá ser un gran estudioso de las leyes que rigen la humanidad y de su propia naturaleza humana, para que pueda reconocer en todos los que acudan a él aquellos elementos que causan un conflicto entre el Alma y la personalidad. Deberá ser capaz de aconsejar al paciente cómo restablecer la armonía necesaria, qué acciones contra la Unidad debe dejar de realizar y las necesarias virtudes que debe desarrollar para borrar sus defectos. Cada caso requerirá un cuidadoso estudio, y sólo los que hayan dedicado gran parte de su vida al conocimiento de la humanidad y en cuyo corazón arda el deseo de ayudar, serán capaces de emprender satisfactoriamente este glorioso y divino trabajo para la humanidad, abriendo los ojos al que sufre e iluminándolo sobre su razón de ser, e inspirándole la esperanza, el consuelo y la fe que le permitirán vencer su enfermedad.

Podemos destacar en éste escrito un verdadero sentido trascendente. Nadie podría decir que hasta un año antes Bach solo escribía sobre vacunas, toxemia y sintomatología médica, bacteriológica u homeopática. Hasta febrero de 1.930 la obra del Dr. Edward Bach estaba centrada en la enfermedad y en la búsqueda de un remedio eficaz que la desterrase de la Tierra, su investigación se centrada en los procesos fisiológicos que llevaban a la enfermedad. Su carrera evolucionaba hacia la cumbre de un ejercicio profesional impecable, basado en la excelencia médica, y nadie hubiera sospechado, si no hubiese dado los pasos que más tarde dio, que en su faceta “oculta” (en su inconciente, su lado más femenino o  ánima) Bach estaba siendo iniciado en los “Misterios”.  Y es que como todos sabemos Bach perteneció a diversas logias masónicas hasta 1930[2] que dejó su participación activa, aunque no su vinculación como pone de manifiesto el hecho de que su última conferencia pública (24 de septiembre 1.936, a un mes de su muerte) se celebrara en el “salón masón de Wallingford”[3].

Toda la enseñanza iniciatica que Bach recibió en las tres etapas[4] que llevan al neófito hasta la maestría, aparece más tarde en “su primer trabajo de trasmisión” cuando ya ha sido dispensado del silencio[5] y se dedica a transmitir la enseñanza dentro del campo de servicio vocacional.

En Algunas consideraciones fundamentales sobre la enfermedad y la curación, publicado en Homeopathic Journal en 1.930, tras dejar Londres y las logias que durante tantos años le habían nutrido, Bach se manifiesta abiertamente sobre el trabajo evolutivo discipular, anunciando que solo en unos pocos se vislumbra  “el nacimiento del deseo de servir a los demás”, y a esos los considera discípulos:

“…Nuestra evolución empieza como bebés recién nacidos, sin conocimiento, y con todo el interés centrado en nosotros mismos. Nuestros únicos deseos son comodidad, alimento y calor. Cuando avanzamos aparece el deseo de poder, y durante un tiempo seguimos estando auto centrados, deseando sólo nuestro propio beneficio y las ambiciones mundanas.
Después llega el momento decisivo: el nacimiento del deseo de servir a los demás, y entonces comienza la batalla, ya que en el curso de nuestra posterior evolución debemos invertir el interés propio en desinterés, la separación en unidad, para obtener todo el conocimiento y la experiencia que el mundo pueda enseñarnos; y transmutar todas las cualidades humanas en sus virtudes opuestas…”
… No importa nuestra etapa en la evolución, si estamos en los comienzos o somos discípulos

Desde este escrito en adelante, el proceso que Bach vive y las etapas en la consecución de su obra, desde 1930 hasta el 36 con su muerte, es un vía crucis iniciático, no quiero decir que las etapas anteriores no lo fueran, pero en este periodo de “siete años” se incrementa sobremanera su proceso interior con un hecho fehaciente que pone de manifiesto su progreso: su sistema basado en la búsqueda del Lapis psilosophorum[6], o la integración de las partes del inconciente en la plenitud del sí mismo[7].  La simbiosis adentro-afuera, proceso interno, elaboración externa, va pareja a la historia de cualquier alquimista del pasado y del presente. La propia Nora Weeks describe el padecer psíquico y físico de Bach emparejado con sus descubrimientos y los estados psicológicos correspondientes, mientras descubría y elaboraba el remedio adecuado para ese estado. En este sentido nos relata  en su libro “los descubrimientos del Dr. Bach:
…Los últimos seis meses (Bach)  había padecido mucha tensión. Había descubierto y preparado dieciocho remedios y previamente a cada descubrimiento había padecido un sufrimiento psíquico y físico tan serio que quedó agotado y débil. Sólo los que trabajaron y vivieron junto a él pudieron apreciar el coraje y la determinación casi sobrehumanos que necesitó para soportar esas experiencias. 

En estos textos Nora se está refiriendo a la segunda etapa de su obra, la etapa “Solve” como la he denominado, para todos más conocida como la fase de “ebullición”, donde Bach en seis meses escasos elabora los 19 “nuevos remedios” En esta fase es evidente que Bach se está apagando,  disolviendo, o despersonalizando, su vida cada vez está más eclipsada por su obra o lo que es lo mismo “ya no tiene vida”  porque como todos los grandes místicos la han entregado[8]. No tiene vida tal como entiende la vida una persona de nuestro tiempo. Su vida y su obra se confunden en un todo cerrado poniendo de manifiesto su máxima: ¡Servicio!  Este es el precio que Bach pagó, como otros muchos, por desvelar los misterios, por rasgar los velos y como prometeo traer un poco de fuego a la humanidad[9].

Bach no fue el primero ni el único.

Edward Bach es un continuador del “Arte” un iniciado que recibió la “Baraka”[10] de manos de otros iniciados a través de su periplo Masón. Pero por alguna razón veló su conocimiento, sobre todo en sus últimos años de vida, quizás por la cercanía de su muerte, por la poca aceptación de sus escritos iniciáticos, o por la necesidad de “vulgarizar” su obra para que se expandiera más fácilmente. Aunque no se haya profundizado en ello hasta ahora, la obra de Bach tiene un trasfondo simbólico-alquímico indiscutible sobre el que trabajo desde hace años. Una parte de mis conclusiones aparecerá en “Bach prescriptivo” obra compartida con Eduardo Grecco y Lluis Juan Bautista y en un nuevo libro que preparo en éste momento.

La elaboración de los 38 remedios en dos etapas: solar-ebullición=coagula-solve con 19 remedios en cada vía, pone de manifiesto una estructura definida, una idea que desde el comienzo se asienta en un conocimiento arquetípico ancestral compartido por los conocedores del “Arte”, que ha sido custodiado por un núcleo de iniciados en el devenir histórico de la humanidad y que Bach popularizó a través de su propuesta. Veamos los pasos en la obra de Bach y su paralelismo con la sabiduría Hermética:

1.       Los 12 sanadores: vinculados a las 12 tipologías de personalidad, 12 lunas astrológicas, 12 virtudes del alma emparentadas con las expresiones caracterológicas de los 12 apóstoles de Jesús, las tendencias estructurales y sociales de las 12 tribus de Israel o las pruebas iniciáticas que cada uno de los discípulos deberá trascender como Hércules en sus 12 trabajos hasta llegar a la Iniciación: Impatiens-Gentian-Cerato-Clematis-Vervain-Centaury-Scleranthus-Chicory-Agrimony- Mimulus-Water Violet-Rock Rose.

2.       Los 4 ayudantes: Los 4 elementos clásicos de la alquimia: Fuego-Aire-Tierra-Agua, en paralelo con las percepciones y tipologías primarias de Jung: Intuición-Intelecto-Sensación-Emoción o los 4 humores Hipocráticos emparentados con los temperamentos: colérico-sanguíneo-melancólico-flemático. Gorse-Heather-Oak-Rock Water.

3.       3 ayudantes más: Las 3 fuerzas primarias que dan forma a todo lo que existe y están representadas en: Las 3 fuerzas alquímicas Sulphur-Mercurius-Sal o Espíritus Mundi dependiendo si se alude al equilibrio de las fuerzas encarnadas o a la precipitación del Espíritu Santo sobre la materia. Las 3 áreas del inconciente de Jung: Animus-Ánima-Sí mismo o la representación trinitaria de cualquier panteón histórico en la humanidad: Isis-Osiris-Horus; Brhatma-Shiva-Vishnu; Kheter-Jokmah-Binah; Caos-Gea-Eros. Padre-Hijo-Espíritu Santo, entre otros y por último los 3 símbolos eucarísticos de la tradición Mitráica que han desembocado en el cristianismo: El Pan-El Vino y El Óleo sagrado de la santa unción: Wild Oat-Vine-Olive.

4.       Los 7 ayudantes: La unión de los 4 y los 3 que completan el septenario filosófico, los 7 Planetas Ptolemaicos, los 7 Metales alquímicos, los 7 Vicios y Virtudes, los 7 Rayos de la Teosofía: Wild Oat-Vine-Olive-Gorse-Heather-Oak-Rock Water.  Y así se cierra la primera fase de la obra con 19 elementos que pueden sintetizarse cabalísticamente en la Unidad: 19, 1+9= 10 1+0= 1 Plenitud. Encarnación consciente. Conciencia del Alma.

5.       Los 19 nuevos remedios y duplicación especular[11]de los 19 primeros: que redondea el círculo, con las 19 dualidades hermanadas, sellando con la última llave la entrada a los misterios de les argotiers[12]. Un principio que se transforma en dualidad, para que la trinidad insufle su vida sobre el cuaternario que en su fusión de los elementos dos a dos alcanzará la totalidad en cada personalidad.

Aquellos que conocen el idioma de los pájaros  y tienen el don de lenguas,[13] solo para ellos estaba escrito, y a los ojos de la candidez y la inocencia la res simplex[14] se devela. Muchos confundieron este estado trascendente de fusión con lo arquetipico en el unus mundus[15], tercera etapa de desarrollo en la vía iniciatica de los alquimistas, donde Bach penetro tras despojarse en la “noche” de todo lo que no era y poder así trasmitir la idea, con la ignorante expresión de la simpleza como desconocimiento o desidia por el saber, poniendo en boca de Bach la expresión sacada de contexto en sentido lingüístico simbólico:  que hay que ser “simple” o mantener “simple” su obra, que no es necesario investigar o reflexionar sobre su legado. Es evidente que hablamos otro idioma que la “visión” que queremos trasmitir en nada se parece a la idea “original” que los custodios de la obra de Bach han querido mantener a salvo. Para el que no tiene un conocimiento hermético[16] la obra de Bach es solo lo que nos han querido contar, no quiero decir con esto que sea lo que ahora describo, pero seguro que se acerca más a la realidad intuitiva[17] de Bach que lo que nos han relatado desde su visión médica.

                Cerrando el círculo, los 19 nuevos remedios

Los estados psicoemocionales relacionados con los 19 nuevos remedios, son evolutivos[18] y nacen o parten de las 12 tipologías primarias, únicas, que tienen como dice Bach un positivo y un negativo, o lo que es lo mismo: 12 maneras de amar y de temer en la parte tipológica inicial,  que evolucionan al ampliar la conciencia, o explorar el basto territorio de la psique cuando ha nacido: “…el deseo de servir a los demás”, llegando a extremos irreconocibles para el que no se haya internado en ellos. Los demás estados, es decir los relacionados con los 26 remedios restantes, están asociados a las 12 tipologías de personalidad, son, podríamos decir, desvíos, cronicidades para los 7 ayudantes, que parten de una de las 12 tipologías y evoluciones a partir de la misma “onda de forma tipológica-arquetípica” en los denominados 19 nuevos remedios. Más concretamente en las 12 tipologías evolutivas, como las denomino, ya que los otros 7 nuevos remedios están relacionados con los ayudantes “del otro lado” que cumplen una función similar a los 7 ayudantes del lado tipológico. Si lo plantemos así, nos acercamos a la manera tradicional que han tenido los conocedores del “Arte” de presentar los pasos en el descenso y ascenso de la conciencia, veremos un sistema conectado integrado en la verdadera naturaleza del trabajo del ser humano en la Tierra. Tendremos un mándala iniciático que nos permitirá contemplar el viaje del Alma, y los pasos consecutivos  que tendrá que dar la personalidad para “Encarnar concientemente” y sentir el Alma en el cuerpo. Esto será según la tradición cuando se celebren las bodas alquímicas y se viva en la unidad del sí mismo, cuando el ánima y el animus sean uno y el hermafrodita, humano completo, se exprese libremente en la Tierra. Para nosotros cuando la dualidad: Vine-Olive, se integre conscientemente en Wild Oat y el “discípulo” inicié la “batalla” … , ya que en el curso de nuestra posterior evolución debemos invertir el interés propio en desinterés, la separación en unidad, para obtener todo el conocimiento y la experiencia que el mundo pueda enseñarnos; y transmutar todas las cualidades humanas en sus virtudes opuestas…”  Esta evolución se realiza en “el otro lado” en la parte solve, donde se diluye el que hasta entonces se denominó “Yo” partiendo de la muerte aceptada representada simbólicamente por la trilogía Willow-Sweet Chestnut- Star Of Bethlehem. Los detalles no puedo desplegarlos aquí, por una cuestión de espacio editorial, las fases de trabajo iniciático, el desarrollo paulatino y los remedios como elementos alquímicos en el proceso de desarrollo, quedan para otra ocasión, como también las correspondencias y el porqué de ellas. Un avance aparecerá en mi nuevo libro compartido, como ya he anunciado y la explicación exhaustiva en mi próxima obra “Bach Alquimista e Iniciado”. Hasta entonces espero que esta breve insinuación y los gráficos que la acompañan les acerquen al “Arte”  que encierra la obra del Iniciado Edward Bach




[1] Cúrate a Ti Mismo. La negrita es mía. C.W. Daniel Co. 1931
[2] Edward Bach ingresó en la masonería en 1.918 En logias adscritas al Rito de Emulación o de York Perteneció a las logias de:Worshipful, Norbury y Warwickshire En 1.924 es elegido Diacono mayor Worshipful  en 1.925 vigilante Mayor, en 1.926 Venerable Maestro tambien  de la logia de Warwickshire
Edwardo Grecco “La luz que nunca se apaga”
[3] Nora Weeks; Los descubrimientos del doctor Edward Bach. Las flores y su poder curativo. Índigo 2007
Existe una referencia a otra intervención masónica, esta vez en una asamblea, en Octubre de 1.936.     Obras completas del doctor Bach. Julian Barnard, Ibis 1.994
[4] La Masonería Simbólica o Masonería “Azul”, consta de tres grados, el de Aprendiz, Compañero y Maestro.  Estos grados están dedicados al estudio del Hombre en su relación con él mismo  (Primer grado), con la Naturaleza (Segundo grado) y en el conocimiento del Ser Supremo y de la trascendencia de la personalidad o inmortalidad del alma  (Tercer grado). En el grado de Aprendiz se imparten las enseñanzas básicas y esenciales de todo el “sistema de educación masónico” indicando a los iniciados que deben concentrarse y meditar sobre su propia realidad interior hasta conocer sus propias virtudes y todo lo defectuoso que en ellos existe y trabajar fuertemente hasta que logren pulir la “Piedra Bruta” antes de ascender al segundo grado de la masonería, porque el Masón ha de aprender rápidamente que ha llegado a una Institución libre de dogmas sectarios, donde el único medio válido que se emplea para “construir el templo interior” es, en primer término, el conocimiento de uno mismo.
[5] 4) Del comportamiento en la presencia de Profanos: "Serás cuidadoso en tus palabras y señales para que ningún curioso extraño pueda descubrir o encontrar lo que no es propio que sepa; si es del caso, desviareis, con manejo prudente, el tema de la conversación cuidando el Honor de nuestra Augusta Fraternidad". Plancha dictada en Tenida Regular de Primer Grado de la RLS "La Fraternidad #62" de Tel Aviv, Israel, 1.3.2001.

[6] “Piedra de los filósofos”. "El alquimista vivía su proyección como cualidad de la materia. Y lo que en realidad vivía era su propio inconsciente” Jung “ Psicología y Alquimia"
[7] Ente distinto del «yo», que alude a la integridad del sujeto y abarca tanto consciente como inconsciente.
[8]  El primer grado de amor hace enfermar al alma provechosamente, en este grado de amor habla la esposa cuando dice: …esta enfermedad no es de muerte si no para gloria de Dios; porque en esta enfermedad desfallece el alma al pecado y a todas las cosas que no son Dios, por el mismo Dios. Juan de la Cruz..  Capitulo 19 del libro segundo: De la noche oscura (pasiva) del espíritu.
[9] Prometeo es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una cañaheja, darlo a los humanos para su uso y ser castigado por este motivo. Como introductor del fuego e inventor del sacrificio, Prometeo es considerado el protector de la civilización humana. Wikipedia
[10] Bendición Divina que se administra al que va a continuar con la obra. En la antigüedad la Baraka se otorgaba al primogénito manteniendo en él los secretos y bendiciones de la tribu a la que pertenecía. En la Tradición: trasmisión del “Arcano” dando continuidad al linaje alquímico y sus “Misterios”.


[11] Reflexión como en el espejo, donde la figura, en este caso el medio círculo con los 19 elementos en un círculo completo de 38, por duplicación especular reflexiva.
[12] » Les argotiers de la Edad Media, hijos espirituales de los argonautas que conocían la ruta del jardín de las Hespérides, escribían en la piedra su mensaje hermético. Signos incomprensibles para los hombres cuya conciencia no sufrió transmutaciones, cuyo cerebro no experimentó la aceleración formidable gracias a la cual lo inconcebible se hace real, sensible y manejable…
Fulcanelli. “El misterio de las Catedrales”, Plaza y Janes
[13].Para el Cristianismo es el don concedido a una persona por obra del Espíritu Santo para hablar en todos los idiomas al mismo tiempo. Para los conocedores del Argot es el dominio del lenguaje simbólico y el conocimiento de las “Leyes herméticas de la Naturaleza”.Estado de consciencia fruto de la iniciación.
[14] Este mundo uno es la res simplex. El grado tercero y máximo de la coniunctio (unión) del hombre total Wild Oat (sí mismo, alma consciente en la personalidad para Bach) con el Unus mundos. Jung: Misterium coniunctionis. Trotta
[15] Unus Mundus, la “tercera cosa”, la realidad neutra del fondo donde coinciden los aspectos desconocidos de la materia y de la psique. Para Dorn, el Unus Mundus era el mundo unitario paradójico e incognoscible situado más allá del microcosmos y del macrocosmos.  “...puesto que psique y materia están contenidas en uno y el mismo mundo, estando además en constante y recíproco contacto y basándose ambas, en última instancia, en factores trascendentales inintuibles, no sólo existe la posibilidad, sino hasta una cierta probabilidad, de que la materia y la psique sean dos aspectos distintos de una y la misma cosa.” Sincronicidad como Principio de Conexiones Acausales:   Jung 1952

[16] Entre los alquimistas el concepto hermético aludía a secreto, sellado y los practicantes del “Arte” pasaron a llamarse “Herméticos”

[17] … Se aproximaba rápidamente a una nueva tarea en la cual sólo su intuición y su talento iban a guiarlo a verdades que no podían ser descubiertas por la inteligencia y la ciencia. Nora Weeks, los descubrimientos del Dr. Bach, Índigo. Refiriéndose al periodo 1.928-30
[18]La prescripción de estos nuevos remedios va a ser mucho más simple de lo que inicialmente parece, ya que cada uno de ellos corresponde a uno de los Doce Curadores o los Siete Ayudantes…
 “…No hay duda de que estos nuevos remedios actúan en un plano diferente a los antiguos. Son más espiritualizados y nos ayudan a desarrollar ese gran yo interior de todos nosotros que tiene el poder de superar todos los temores, todas las dificultades, todas las preocupaciones, todas las enfermedades…
…  Carta Prescripción de los Nuevos Remedios (Carta escrita a unos colegas en (1935) Mount Vernon, Sotwell, Wallingford, Berks 1 de Julio