IBN ABDUN



 “No deben venderse a judíos ni cristianos libros de ciencia, salvo los que traten de su ley, porque luego traducen los libros científicos y se los atribuyen a los suyos y a sus obispos, siendo así que se trata de obras musulmanas.”

Éste es el testimonio que da Ibn Abdun en su descripción de la Sevilla de comienzos del siglo XII.  Para Américo Castro, la admonición contra la venta de libros indica que “la traducción de los libros científicos no se limitaba a la llamada ‘Escuela de Traductores de Toledo’ .

Es decir, a principios del siglo XII los libros musulmanes se vendían a los cristianos de Sevilla, quienes los plagiaban, haciendo de ellos obras de ciencia cristiana. El conocimiento hermetico era codiciado. 
Medicos Andalusies en un banquete

Como consecuencia,  los protocientíficos cristianos temían tanto las reacciones de los obispos que parece que a veces presentaban obras científicas suyas  como si fuesen traducciones del árabe. El racionalista Adelardus de Bada dice sobre esto en el siglo XII: “Ya sé cuántos son los infortunios que siguen a los que profesan la verdad. Así que es con el nombre de los árabes que argumento, no con el mío.” 

Concluida la conquista de Granada en 1492, fue tarea del Cardinal Cisneros imponer la fe cristiana en dicha población. Parte de la supresión del Islam consistía en mandar quemar libros. Nos lo cuenta el cronista Vallejo: 

“Y para desarraygarles del todo de la sobredicha su perversa y mala seta, les mandó á los dichos alfaquís tomar todos sus alchoranes y todos los otros libros particulares, quantos se pudieron aver, los quales fueron más de IIII ó V mill volúmines, entre grandes y pequeños, é hazer muy grandes fuegos é quemarlos todos.”

O sea, 4 ó 5 mil libros quemados. Casi nada. Hubieron voces en contra, no para salvaguardar algún que otro saber musulmán sino para “aprovecharse de los pergaminos y papel y enquadernaciones”.

El franciscano Cisneros, sin embargo, quería salvaguardar alguna cosa de las llamas. Sigue el cronista:

“...se quemaron todos, sin quedar memoria, como dicho es, exçepto los libros de mediçina [...] de los quales su señoría mandó traher bien XXX ó XL volúmines de libros, y están oy en día puestos en la librería de su insigne collegio é vniuersidad de Alcalá...”

Aún cuando las creencias no se traducen, la técnica útil—en primer lugar la medicina—sí que salta de las llamas y pasa a la cultura más potente.

Esto es un hecho y estos textos se estan recuperando, pero la labor es ardua y la Escuela Andalusi, al igual que la Escuela de Traductores de Cordoba o de Toledo estan rescatando ese Tesoro.

Referencias:
— Ibn Abdun, Sevilla a comienzos del siglo XII, trad. E. Lévi-Proveçal y E. García Gómez. Madrid: Moneda y crédito, 1948, pág. 173.
— Américo Castro, La realidad histórica de España. Novena edición, 1987. México: Porrúa, 1987, pág. 51n.

Alimento para el pensamiento

......
"¡Saludos, buen hombre! ¿Puedes decirme si este es el camino para Atenas?".
Sócrates le aseguró que así era. "Sigue todo recto. Es una ciudad bastante grande. No tiene pérdida".
"Dime", dijo el viajero, "¿cómo son las gentes de Atenas?".
"Bueno", dijo Sócrates, "dime de dónde vienes tú y cómo son las gentes de allí, y entonces te diré cómo son las gentes de Atenas".
"Soy de Argos. Y estoy orgulloso y me alegro de decirte que las gentes de Argos son las más amables, felices y generosas que jamás puedas encontrarte".
"Y yo me alegro enormemente de decirte, amigo mío", dijo Sócrates, "que las gentes de Atenas son exactamente igual".
El viajero prosiguió su camino y Sócrates continuó sentando en el mojón del camino. La conversación le había hecho sentir ganas de celebrar la bondad y la humanidad del mundo. De modo que su mente se dirigió hacia el odre de vino que tenía a la izquierda, a sus pies. Se preguntaba si debería echarse un trago tan temprano. pero el pensamiento de este refrescante vino de la región, su embriagadora mezcla de uvas y piñones, con el brazo estirado y estrujándolo para extraer un largo y refrescante arco de ambrosía líquida en dirección a su garganta reseca, cuando apareció otro viajero a lo largo de la carretera.
"¡Saludos, buen hombre! ¿Puedes decirme si este es el camino para Atenas?".
AL igual que había hecho con el viajero anterior, Sócrates le aseguró que así era. "Sigue todo recto. Es una ciudad bastante grande. No tiene pérdida".
"Dime", dijo el viajero, "¿cómo son las gentes de Atenas?".
"Bueno", dijo Sócrates, "dime de dónde vienes tú y cómo son las gentes de allí, y entonces te diré cómo son las gentes de Atenas".
"Soy de Argos", dijo el segundo viajero, "y me entristece y me desagrada decirte que las gentes de Argos son las más ruines, despreciables y menos amistosas que jamás puedas encontrarte".
"Y a mí me desagrada enormemente tener que decirte, amigo mío", dijo Sócrates, "que las gentes de Atenas, son exactamente igual".

La soberbia

La Soberbia, decía Santo Tomás es "apetito desordenado de la propia excelencia", es la mayor de las faltas que podemos cometer desde la cabeza. Aunque personalmente, no sé si la superan las faltas que de ella misma se desprenden:
LA VANAGLORIA, al jactarnos de la ventaja que llevamos sobre los demás.
LA JACTANCIA, cuando nos alabamos a nosotros mismos.
EL FAUSTO, al mostrar nuestra superioridad ante los demás.
LA ALTANERÍA, en nuestro trato con el prójimo.
LA AMBICIÓN, al deseo por sí mismo de fama y reconocimiento.
LA HIPOCRESÍA, simulando virtud y honradez para ocultar vicios o aparentar virtudes.
LA PRESUNCIÓN, pensando que somos capaces de cosas mejores que los demás.
LA PERTINACIA, ignorando el conocimiento de la verdad.

La humildad que surge de la mente en lugar del corazón puede confundirnos pero, ahí es donde veo yo la diferencia. El espíritu de superación no es ambición, y es lo que nos mantiene firmes en nuestro objetivo y al mismo tiempo me hace entender y reconocer mis limitaciones. El pundonor, la esperanza, la emoción y el servicio, valores que emanan  del alma, a través del corazón, pueden verse distorsionados si plantamos un objetivo final que los justifique, que llamamos premio. La frase final de la película "Al filo de la navaja", nos habla de ello, cuando el protagonista descubre que el premio esta simplemente en ser congruente y nada más.

Nuestra mota de polvo


Cuando cierro los ojos desde dentro me imagino flotando en el espacio y sintiendome vulnerable en el vacío cósmico, me asalta la angustia y el terror y salgo de nuevo. Carl Sagan lo explicó una vez y me sentí muy identificado con su reflexión:

«Conseguimos tomar esa fotografía [desde el espacio profundo] y, si la observas, verás una mota. Es aquí. Es nuestra casa. Somos nosotros. En esa mota, cualquiera de quien haya oído hablar, cualquier ser humano que haya existido, vivió su vida. El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde [...] cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño lleno de esperanza, cada madre y cada padre, cada inventor y cada explorador [...] cada santo y cada farsante en la historia de nuestra especie, vivieron en una mota de polvo, suspendida en un rayo de Sol.

La Tierra es una pequeña etapa en un inmenso estadio cósmico. Pensad en los ríos de sangre vertidos por todos aquellos generales y emperadores para que, en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de una mota de polvo. Pensad en las crueldades sin fin infligidas por los habitantes de una esquina de la mota en los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Qué frecuentes sus incomprensiones, su propensión a matarse entre ellos, qué fervientes sus odios. Nuestra imaginaria importancia, la ilusión de que tenemos alguna posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de pálida luz.»

Car Sagan

¿Como estoy hoy?

Esta semana la mente es protagonista, dentro de mi circulo. Hablando de círculos, me imagino "la mente" como un circulo en cuyo interior se mueve información tanto conocida como no. Información que se hace patente en mi mente, información que me da miedo que esté ahi, información que no se de donde salió y que no sé para que sirve y no sé que hacer con ella. A veces incluso oigo sonidos. ¿Como es esto?, ¿Quién domina a quién?. Control, control, eso es lo que me digo y luego hace lo que quiere y ella me controla a mi y me pone en situaciones incómodas. A veces me despierta a media noche con imágenes y quiero apagarla pero no sé. Me han dicho que hay un botón que pone "OFF" y se desconecta. A ver si lo encuentro. Y es que es como si hubiera un montón de personajillos que quisieran hablar todos a la vez y se pelean para salir en mi pantalla mental. Anteanoche le dejé salir y que hablaran y lo hicieron. Se quedaron tranquilos y a mi me dejaron dormir. ¡Que curioso! hablaron y discutían entre ellos y luego cuando se cansaron se fueron. Los pobres llevan tanto tiempo encerrados en mi que solo querían hacerse oir. Ahh, por cierto, encontré el botón para apagar la radio y dejar de oir ese disco rayado.

Solo hay lo que hay ahora

No hay nada mejor tomar conciencia de nuestra pequeñez que hacer un viaje espacial partiendo de la Tierra hacia donde sea. Leyendo una entrevista a un astronauta del Apolo XVI, cuenta que desde el espacio nada indica que en este planeta haya una civilización, gente, casas, tu y yo. Solamente una bola, pequeña, de color azul y diferentes tonalidades, que contrasta con el negro aterciopelado y profundo del espacio. Me doy cuenta de que en el fondo nada tiene realmente importancia. La supuesta importancia que nos damos, se diluye cuando nos miramos con cierta perspectiva. Los enfados, las justificaciones, los reproches y las quejas no caben si uno sale de si mismo y se observa de manera que no quiera que nada ni nadie sea de ninguna manera. Cuando se hace esto y uno se convierte en el espectador de uno mismo, se toma conciencia del guión asumido y de todas las posibilidades y matices que la vida propone. Somos nosotros los que decidimos el camino, de los muchos propuestos y si uno decide no dar el paso, es el destino el que toma las riendas. En fin, que solamente vivir el instante es lo único y perder el miedo a que ocurra lo que nunca ocurrirá. Vivir.

Nicola Tesla



“Un gran número de seres humanos nunca son conscientes de lo que está sucediendo alrededor y dentro de ellos, y caen millones víctimas de enfermedades y mueren prematuramente solo por esto. El más común, acontecimientos diarios les parecen misteriosos e inexplicables."


¿Desenchufado?


Hoy me dejé olvidado en casa el bolso con todo aquello que me hace dependiente; el teléfono móvil, la cartera, las gafas para leer, la libreta de notas, la pluma para escribir. El inconsciente propone desde el alma la experiencia de vivir sin ataduras materiales y observar. Aquel o aquella que esté acostumbrada a estas cosas como yo, sentirá la incomodidad de vivir desde esta propuesta. No hay nada en el afuera sino que soltar es aventurarse en el terreno de lo no seguro, puesto que todas esas cosas que olvidé me dan seguridad desde el control. Ahora no puedo comunicarme como estoy acostumbrado. Voy indocumentado (quien soy realmente??). No llevo las gafas para leer de cerca lo que me obliga a mirar desde una perspectiva más amplia. Soltar es como lanzarse al vacío y confiar. Ya sé que cuando vuelva a casa y me reencuentre con el bolso de nuevo me sentiré seguro y seguramente me dormiré de nuevo. Hoy mi alma me dá la oportunidad de despertar y agudizar el ingenio y transitar sin apegos materiales. Este post lo estoy escribiendo sin gafas y es gratificante, aunque no vea los detalles. No tengo teléfono pero eso no me impide comunicarme con los demás. No es una crisis pero es un dia diferente y al serlo es una nueva visión de la realidad. Quizá hasta me guste volar.