“Hemos de tender a la disolución de los
códigos terrestres que poseen una fuerza hipnótica sobre nuestra personalidad;
se trata de códigos telúricos, viscerales, bioquímicos, que nos llevan a la
interpretación, decodificación y justificación de quienes están ahí atrapados
para que se sigan perpetuando (los códigos) por siempre.
Hablamos de un marco colapsado por las
fuerzas materiales. Aquellos que están identificados con los códigos, limitan
su realidad a ellos mismos. El iniciado no interfiere y permite el libre flujo
de la información que ahí se encuentran. Morir a los códigos, a las trampas de
los intereses mundanos, es un paso imprescindible para renacer a la
consciencia.”
Luis Jiménez

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