Aprender


Somos responsables de nuestro propio proceso de curación, decía Bach. Crecemos adquiriendo normas, patrones de conducta, reglas y sobre todo mostrándonos desde una serie de valores, que una vez hicimos nuestros y que nada ni nadie es capaz de modificar. En virtud de esos valores no transformamos nuestra conducta y realizamos acciones que cuando no aceptamos y no extraemos un aprendizaje de las mismas, nos hacen sentir terriblemente culpables. Metas inalcanzables, conductas no adecuadas según nuestras rígidas normas, que nos llevan a vivir, a menudo, recordando y rememorando el pasado. Ese jarrón que una vez tiré y por miedo al castigo escondí e hice desaparecer, ese exámen suspenso que oculté bajo el sillón y mi madre encontró, son escenas que se adhieren en mi y son "manchas" que tardan una vida en desaparecer. Aceptar, aceptar y aceptar. El León no se siente culpable por hincarle el diente al Ñú, el cocodrilo suelta una lágrima al tragarse su presa pero nada que ver con el sentimiento de culpa.

Soberbia


Me pregunto si la soberbia en si es una de la peores faltas o si los son las faltas que de ella se desprenden. Asi como consecuencia de la soberbia podemos vanagloriarnos, jactarnos, ser altaneros, ambiciosos, hipócritas, presuntuosos e ignorantes. Es decir, un repertorio de actitudes en las que me identifico en varios momentos del día. También tengo la impresión personal de que cuando se habla de soberbia, cada uno la ve desde su propia forma particular de entenderla y se dice o no soberbio o soberbia. Y es uqe he aprendido, mediante la observación, como las "faltas" antes enumeradas me las encuentro con frecuencia a mi alrededor. Por ello, como es adentro es afuera y como es arriba es abajo, identifico muchas faltas en mi y que hago conscientes al identificarlas. Toca desidentificarme y sería muy gratificante encontrar más humildad a mi alrededor porque eso significaría que estoy siendo más humilde.

¿A qué he venido yo aqui?


Hay una planta en la naturaleza que se me viene últimamente a la cabeza con mucha frecuencia: el Epilobio. Resulta que dicha planta aparece cuando ha habido una herida en la tierra por diversos motivos: o bien un incendio o bien una carretera que ha producido un corte en el fluir de la energía. Esta planta ante una""cicatriz" de este tipo comienza a crecer a ambos lados de la misma y sirve de "puente", de esas energías que quedaron desconectadas, aunque anteriormente nunca hubiesen crecido.
A menudo me preguntaba qué hacía yo aquí, en momentos de paz y de quietud, en el que la mente dejaba sitio a la intuición. Me voy acercando a la respuesta y entre ellas la que con más fuerza emerge es la de conocerme realmente, es decir, saber quien soy a través de todo lo que me rodea. Ya sé que soy el lugar en el que estoy y con los que me relaciono y esa experiencia se hace cada vez más intensa cuando ese conocimiento me desequilibra, descoloca y me saca de mi centro. ¿De que centro?. El Epilobio sabe cuando tiene que aparecer, yo estoy aqui ahora y tengo una misión; saber de mi y sentirme una parte del todo como hace el epilobio para que el todo sea posible.

Microcosmos/macrocosmos


"Igual que uno se ve a sí mismo al espejo incluso en los rasgos menos perceptibles, así, no menos claramente, el médico debe llegar a conocer al hombre examinándolo en el espejo de los cuatro elementos. Éstos muestran una imagen perfectísima del entero microcosmos, como si éste se transparentase a través de un límpido cristal tras el que estuviese encerrado. El hombre debe ser para el médico claro y transparente como es transparente el rocío destilado, en el que nada puede haber que escape a la vista."
"Si los médicos ignoran todo esto, no conocen suficientemente los arcanos. Si no saben qué produce el el cobre o qué genera el vitriolo, ignorarán también qué cosa provoca la lepra. Si no saben qué favorece la herrumbre en el hierro, ignorarán también qué es lo que produce las úlceras. Si no saben qué provoca los terremotos, no sabrán tampoco qué provoca los temblores febriles. Es en lo externo en donde hay que aprender qué enferma al hombre: él mismo no puede mostrar nada de todo esto."

Paracelso (1493-1541)