La soberbia

La Soberbia, decía Santo Tomás es "apetito desordenado de la propia excelencia", es la mayor de las faltas que podemos cometer desde la cabeza. Aunque personalmente, no sé si la superan las faltas que de ella misma se desprenden:
LA VANAGLORIA, al jactarnos de la ventaja que llevamos sobre los demás.
LA JACTANCIA, cuando nos alabamos a nosotros mismos.
EL FAUSTO, al mostrar nuestra superioridad ante los demás.
LA ALTANERÍA, en nuestro trato con el prójimo.
LA AMBICIÓN, al deseo por sí mismo de fama y reconocimiento.
LA HIPOCRESÍA, simulando virtud y honradez para ocultar vicios o aparentar virtudes.
LA PRESUNCIÓN, pensando que somos capaces de cosas mejores que los demás.
LA PERTINACIA, ignorando el conocimiento de la verdad.

La humildad que surge de la mente en lugar del corazón puede confundirnos pero, ahí es donde veo yo la diferencia. El espíritu de superación no es ambición, y es lo que nos mantiene firmes en nuestro objetivo y al mismo tiempo me hace entender y reconocer mis limitaciones. El pundonor, la esperanza, la emoción y el servicio, valores que emanan  del alma, a través del corazón, pueden verse distorsionados si plantamos un objetivo final que los justifique, que llamamos premio. La frase final de la película "Al filo de la navaja", nos habla de ello, cuando el protagonista descubre que el premio esta simplemente en ser congruente y nada más.

Nuestra mota de polvo


Cuando cierro los ojos desde dentro me imagino flotando en el espacio y sintiendome vulnerable en el vacío cósmico, me asalta la angustia y el terror y salgo de nuevo. Carl Sagan lo explicó una vez y me sentí muy identificado con su reflexión:

«Conseguimos tomar esa fotografía [desde el espacio profundo] y, si la observas, verás una mota. Es aquí. Es nuestra casa. Somos nosotros. En esa mota, cualquiera de quien haya oído hablar, cualquier ser humano que haya existido, vivió su vida. El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde [...] cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño lleno de esperanza, cada madre y cada padre, cada inventor y cada explorador [...] cada santo y cada farsante en la historia de nuestra especie, vivieron en una mota de polvo, suspendida en un rayo de Sol.

La Tierra es una pequeña etapa en un inmenso estadio cósmico. Pensad en los ríos de sangre vertidos por todos aquellos generales y emperadores para que, en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de una mota de polvo. Pensad en las crueldades sin fin infligidas por los habitantes de una esquina de la mota en los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Qué frecuentes sus incomprensiones, su propensión a matarse entre ellos, qué fervientes sus odios. Nuestra imaginaria importancia, la ilusión de que tenemos alguna posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de pálida luz.»

Car Sagan

¿Como estoy hoy?

Esta semana la mente es protagonista, dentro de mi circulo. Hablando de círculos, me imagino "la mente" como un circulo en cuyo interior se mueve información tanto conocida como no. Información que se hace patente en mi mente, información que me da miedo que esté ahi, información que no se de donde salió y que no sé para que sirve y no sé que hacer con ella. A veces incluso oigo sonidos. ¿Como es esto?, ¿Quién domina a quién?. Control, control, eso es lo que me digo y luego hace lo que quiere y ella me controla a mi y me pone en situaciones incómodas. A veces me despierta a media noche con imágenes y quiero apagarla pero no sé. Me han dicho que hay un botón que pone "OFF" y se desconecta. A ver si lo encuentro. Y es que es como si hubiera un montón de personajillos que quisieran hablar todos a la vez y se pelean para salir en mi pantalla mental. Anteanoche le dejé salir y que hablaran y lo hicieron. Se quedaron tranquilos y a mi me dejaron dormir. ¡Que curioso! hablaron y discutían entre ellos y luego cuando se cansaron se fueron. Los pobres llevan tanto tiempo encerrados en mi que solo querían hacerse oir. Ahh, por cierto, encontré el botón para apagar la radio y dejar de oir ese disco rayado.