Campos de información lumínica, el “ALMA” de las cosas




Cualquier  ser vivo, animado o  no, está constituido por diversas estructuras pisco-físicas-energéticas, campos de información que estructuran la materia y la determinan en relación con cristalizaciones energéticas, que coagulan la información y la hacen evidente en el ámbito físico.

Lo que vemos en nuestro mundo físico es la materialización de un tipo de fuerza que se mantiene pura en una "dimensión" más sutil que la física.

Aportaciones como las del biólogo Rupert Sheldrake, las del físico David Boom, así como los descubrimientos de la física cuántica devuelven la vigencia y la cordura a muchos desahuciados filósofos y místicos que hablaban de la transmisión de la información a través del "Agua Viva".
La información reside en el mundo arquetípico de Jung o del cielo empíreo de Platón que se cristaliza o coagula en lo físico, a través de formas específicas de acuerdo con una malla sensible, energética, que estructura la información dándoles una apariencia, en nuestro caso como vegetales.

Cada planta es la coagulación de un tipo de información,  de una fuerza como dirían los alquimistas; una fuerza en particular está presente de manera sobresaliente en cada uno de los vegetales; se trata de trasvasar esa información que da vida a la planta a un vehículo que la mantenga activa, "viva"; ese vehículo es el Agua, más concretamente el Rocío o el Agua viva de un manantial.
Para tener todas las cualidades de la planta, no es necesario utilizar ninguna parte específica de ella, sino la información que no reside en ninguna partícula, sino en el campo que la dota de vida, y permite la existencia en la dimensión física.

Los remedios elaborados de esta manera serán los que devuelvan a la persona a su nivel de Ser, y serán elegidos según el estancamiento de la información, sales infectas en Alquimia, que impide la libre circulación o realimentación del Microcosmos con el Macrocosmos y con ello la evolución. Cualquier sustancia ajena a este principio, como los fármacos, sería solamente un activador físico que no contendría la quintaesencia del vegetal: su Alma.



Texto extraído del libro "Terapiafloral Evolutiva. La vía iniciática de Edward Bach", por Luis Jiménez.

Codicia, miedo, guerra...



Aquí de nuevo, hoy quería mostrar mi periplo americano, pero las circunstancias me mueven hacia otra necesidad : 

Parece que fue ayer , cuando los voceros de la ignorancia y el miedo , gritaban sin conciencia : !!! Guerra, Guerra!!!. Como la palabra mágica que desempolvaría su mediocridad y les dotaría de la única posibilidad de ser alguien en el caos, único lugar conocido desde su guerra interior ,consigo mismo . 

De eso en Europa, no hace tanto, en el mundo, es a diario, parece que la memoria se esfuma cuando la impaciencia y el odio se alían con la codicia y el miedo. 

De nuevo tambores de guerra retumban en las casas de los bala de cañón, como tú y como yo. 

Los que vocean, no mandaran a sus hijos al desastre, los que claman venganza te utilizarán a ti como colchón , mientas ellos reconstruyen su imperio reorganizado tras la masacre, para vivir aún mejor, sobre los despojos de la rabia que ellos sembraron y tu pagaste, por lacayo, con tu propia sangre. 

Hoy más que nunca debemos pensar, reflexionar y entender que todo este drama tiene un director, que los malos y los buenos son actores y que la cabeza pensante que los mueve seguirá intacta cuando nos hayamos aniquilado entre nosotros .

Párate, calla, piensa, ama y deja de llevarte al matadero y haz algo para cambiar al director oculto que te mueve .


Roberto decía : cada vez venían más hijos de perra buscando la guerra , sembrando locura, la provocación de la gran miseria...

Hoy más que nunca, amo y no pierdo el tiempo.

Sensibilidad



Sensibilidad

En estos días de ocio veraniego, que ya acaban, he decidido  padecer del mal de la saturación informativa. Una práctica muy  habitual en la sociedad actual. Me expuse, conscientemente, a miles de inputs cargados de verdad particular, que asaetearon mi alma con la intención de implicarme en su necesidad, y así afectar mi conducta futura, para que su verdad alcanzara la máxima extensión posible de sí, en el tiempo, hasta la extinción de todas las demás.

Todos vendían su visión como imperativo de una necesidad que les llevaría a calmar su ansiedad, luchaban entusiasmados por  un mundo personal que solo albergase su necesaria verdad.  Todas las verdades eran ciertas, todas las fuentes verídicas, sin embargo existían al mismo tiempo, tantas que solo la implicación emocional de mi propia necesidad, proyectada, hacía que me interesase por una u otra.

Por eso me pregunté: ¿Qué vale más? ¿Qué es más importante?  ¿Cómo medir la urgencia de la realidad que se expresa ante mí? ¿Es más importante un león que un niño africano? Una ballena varada en una playa que miles de seres abandonados a su suerte en un mar repleto de bañistas? ¿Por qué me expreso en favor de esto o aquello? ¿Soy congruente y mantengo mi visión en todos los ámbitos de mi vida?

Y seguí contemplando  páginas, foros, y redes sociales, en las que se debatía con cierta carga de intransigencia y destructividad, sobre los comportamientos agresivos hacia los animales. Hemos firmado miles de peticiones para que se acabe con la tortura y las inapropiadas prácticas hacia nuestros hermanos menores, y al unísono contemplaba la falta de solidaridad hacia los seres humanos que yacen en cualquier rincón abandonados a su suerte, porque ningún estado abre sus puertas. Y sentí que todos desde su verdad, en lo más profundo de su necesidad actual, tenían razón, luchaban por su verdad que la enarbolaban como única y por lo tanto justa.

El amor o la sensibilidad, a veces se confunden con el sentimentalismo, que se decanta específicamente hacia una determinada cuestión, en detrimento de cualquier otra manifestación diferente.

La apología del amor, definiendo a este como la inclinación específica hacia un determinado ente, realizando una especie de defensa de algo en concreto, es en todos los casos una falta de sentido de su propia denominación, pues amor es totalidad, contiene a todas y cada una de las “criaturas” en su nivel existencial, aceptando su expresión como parte de su “ser”, de ahí la imposibilidad de amar discriminadamente. 

Si amo no puedo dirigir mi amor hacia nada en concreto, pues yo no soy dueño de su naturaleza. Si dirijo mi amor hacia algo, esto no será ya amor sino deseo y en este acto habré iniciado el camino hacia el odio de todo lo demás.

Ya lo dijo Gandhi  “No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia.”

Soy de la opinión de que lo que no es necesario, desaparece por inhalación, pues nadie se sumará a ello. Así pues  todo lo que observo como inapropiado, innecesario, no es más que la falta de misericordia hacia aquellos que aun necesitan de eso para seguir aprendiendo.

La solidaridad que emerge en momentos críticos, se desvanece en lo cotidiano. La sensibilidad que aflora ante una imagen emotiva, se desvanece en las relaciones más íntimas, donde a veces solo queda frialdad. Podemos movilizar el mundo para salvar a una persona, animal, o especie botánica y dejar morir a miles de seres en cualquier punto del planeta. Incluso a nuestros seres queridos, abandonados a su suerte en cualquier rincón de la casa o residencia.

El amor no discrimina, se alía con la conciencia para derramar desde una actitud cívica y respetuosa una vida ejemplarizante que ponga de manifiesto la posibilidad de vivir en paz con todos los seres en cualquier circunstancia.

Amar es lo único que puedo hacer para que la ignorancia desaparezca del planeta, todo lo demás reforzará el estado que combato.


Amando disuelvo el tiempo

Sin distorsión



Sin distorsión


Y ahí seguimos…
Provocando ilusiones que se desvanecen en la noche, en las primeras bocanadas de desaliento, de desencanto, cuando la realidad disuelve el universo inventado.

Otra vez en el pozo, hondo y oscuro, negro, de sí mismo, por tanta pompa y boato sostenidos por el miedo, al no ser lo imaginado.

Que lejos estamos de nosotros mismos, que invento tan bien orquestado: ¡Cómete el mundo!, ¡Más, más, más, no te contentes con nada!, ¡La felicidad es fruto del nuevo logro!, ¡La paz es una propuesta para débiles y  necios!, ¡La vida es para los fuertes! ¡Sin ilusión, sin pasión, no se puede vivir!

Y claro al no explorar estos conceptos y dejarnos llevar por la apariencia, cargada de testosterona y otras magníficas muestras de orgullo predador, hemos confundido ilusión y pasión con histeria, así que el entusiasmo impulsivo, la felicidad efímera y la pasión compensatoria del tedio, de la otra cara del yo, se han convertido en la seña de identidad de nuestra sociedad que vende a espuertas, bebidas estimulantes drogas y todo tipo de productos “cañón” para contarnos el cuento de que la felicidad es sinónimo de saltos de batracios o de canguros, de carcajadas alocadas y sin sentido, o de extravagancias exhibicionistas para colgar en Facebook, o en cualquier otra red social.  Que disfrutar sereno y sentir la vida excelsa en cada gesto de nuestra cotidianidad es tedio, que pasear sin más, desarrollar una actividad profesional común, o protagonizar una escena doméstica, sin estimulantes, es algo tedioso que hay que desterrar de nuestra existencia.   


¿Cómo vivir sin ilusión, pregunta irritado el necio que vive en mí inventando mundos?
¿Cómo soportar la densidad de la realidad sin euforia, insiste asustado?

Sin delirios de grandeza, sin ansias predadoras que consuman el poco oxígeno que aún queda en las neuronas. Sosegado comiendo, bebiendo, durmiendo, viviendo…  en Paz, ahora, sintiendo, con lo que tienes, con lo que eres, ahora… amando, sin tiempo.

Pero, pareciera que la ilusión es el pasaporte del tiempo, esa invención  que nos saca de lo que ahora no sabemos disfrutar, para imaginar un momento  que nos autorice a activar el gozo.
Si las emociones como dice William Glasser, son elecciones, ¿por qué  elegimos hacer gozo en una situación inventada en lugar de disfrutar de lo que somos, lo que tenemos y vivir un poco más cerca de la paz en cada momento?

Esto es una quimera para el que ambiciona el mundo. Un delirio para el imaginero que trasnocha recreando fantasías  en su lienzo mental. Y por ello el tedio, abatimiento, la depresión y tantas otras manifestaciones despectivas que hemos creado, en esta nueva sociedad de la “fantasía ilusionada por el mañana inexistente” aparecen por no saber integrar en nuestra vida el destino de nuestra necesidad vital. El ahora que en sí tiene todo lo necesario para vivir desde la alegría, si aceptamos que es eso lo que somos y ahí reside la felicidad.

Somos seres que exploran una realidad, la nuestra y que se han dejado llevar por los cantos de sirena, por los delirios de grandeza de un “yo” insaciable, que devora y devora, pues no tiene fin. Su satisfacción mora en la nueva empresa, pues su velocidad es tan desestabilizadora que no puede saborear la sensación de paz que emana de lo alcanzado, y mucho menos contemplar el producto de su realización, porque su naturaleza se alimenta de la conquista, de la adrenalina que le activa la condición de campeón, de luchador, de guerrero. Obtusa visión de una invención insostenible, que está destruyendo la armonía de nuestra  Tierra.
 
¿Cómo vivir una vida, desde la Vida, sin distorsión?

Solo date cuenta de la maravilla que se ha desarrollado en ti, hazte consciente de que te estás sintiendo, contemplando, percibiendo y lo más maravilloso, si quieres, amando. Esto es algo que puedes realizar en cualquier momento del presente, Ahora por ejemplo, da igual en que esté inmerso tu ambición, tu yo, da igual porque la alegría no reside en el tiempo, y solo tienes que sacar tu atención del futuro o del pasado para que emerja con intensidad lo que eres, y así sentir la “paz”, que te permitirá percibir la vida desde otro lugar, mas amable, compasiva y alegre.

Agradece, todo el tiempo, por lo que eres, por el amor que puedes sostener, por la existencia, la luz…

Ama y deja de inventar ilusiones, crea y eleva a la cualidad de arte tu existencia con lo que ahora tienes, busca la necesidad en lo colectivo y aplica tu cualidad con amor, eso es todo, así se desvanecen las ilusiones que más tarde se convertirán  en la noche de tu ambición.

Ama no pierdas el tiempo, pues solo al Amar disuelves lo viejo.





Luis Jiménez