Sin distorsión




Y ahí seguimos…

Provocando ilusiones que se desvanecen en la noche, en las primeras bocanadas de desaliento, de desencanto, cuando la realidad disuelve el universo inventado.

Otra vez en el pozo, hondo y oscuro, negro, de sí mismo, por tanta pompa y boato sostenidos por el miedo, al no ser lo imaginado.

Que lejos estamos de nosotros mismos, que invento tan bien orquestado: ¡Cómete el mundo!, ¡Más, más, más, no te contentes con nada!, ¡La felicidad es fruto del nuevo logro!, ¡La paz es una propuesta para débiles y  necios!, ¡La vida es para los fuertes! ¡Sin ilusión, sin pasión, no se puede vivir!

Y claro al no explorar estos conceptos y dejarnos llevar por la apariencia, cargada de testosterona y otras magníficas muestras de orgullo predador, hemos confundido ilusión y pasión con histeria, así que el entusiasmo impulsivo, la felicidad efímera y la pasión compensatoria del tedio, de la otra cara del yo, se han convertido en la seña de identidad de nuestra sociedad que vende a espuertas, bebidas estimulantes drogas y todo tipo de productos “cañón” para contarnos el cuento de que la felicidad es sinónimo de saltos de batracios o de canguros, de carcajadas alocadas y sin sentido, o de extravagancias exhibicionistas para colgar en Facebook, o en cualquier otra red social.  Que disfrutar sereno y sentir la vida excelsa en cada gesto de nuestra cotidianidad es tedio, que pasear sin más, desarrollar una actividad profesional común, o protagonizar una escena doméstica, sin estimulantes, es algo tedioso que hay que desterrar de nuestra existencia.   


¿Cómo vivir sin ilusión, pregunta irritado el necio que vive en mí inventando mundos?
¿Cómo soportar la densidad de la realidad sin euforia, insiste asustado?

Sin delirios de grandeza, sin ansias predadoras que consuman el poco oxígeno que aún queda en las neuronas. Sosegado comiendo, bebiendo, durmiendo, viviendo…  en Paz, ahora, sintiendo, con lo que tienes, con lo que eres, ahora… amando, sin tiempo.

Pero, pareciera que la ilusión es el pasaporte del tiempo, esa invención  que nos saca de lo que ahora no sabemos disfrutar, para imaginar un momento  que nos autorice a activar el gozo.
Si las emociones como dice William Glasser, son elecciones, ¿por qué  elegimos hacer gozo en una situación inventada en lugar de disfrutar de lo que somos, lo que tenemos y vivir un poco más cerca de la paz en cada momento?

Esto es una quimera para el que ambiciona el mundo. Un delirio para el imaginero que trasnocha recreando fantasías  en su lienzo mental. Y por ello el tedio, abatimiento, la depresión y tantas otras manifestaciones despectivas que hemos creado, en esta nueva sociedad de la “fantasía ilusionada por el mañana inexistente” aparecen por no saber integrar en nuestra vida el destino de nuestra necesidad vital. El ahora que en sí tiene todo lo necesario para vivir desde la alegría, si aceptamos que es eso lo que somos y ahí reside la felicidad.

Somos seres que exploran una realidad, la nuestra y que se han dejado llevar por los cantos de sirena, por los delirios de grandeza de un “yo” insaciable, que devora y devora, pues no tiene fin. Su satisfacción mora en la nueva empresa, pues su velocidad es tan desestabilizadora que no puede saborear la sensación de paz que emana de lo alcanzado, y mucho menos contemplar el producto de su realización, porque su naturaleza se alimenta de la conquista, de la adrenalina que le activa la condición de campeón, de luchador, de guerrero. Obtusa visión de una invención insostenible, que está destruyendo la armonía de nuestra  Tierra.
 
¿Cómo vivir una vida, desde la Vida, sin distorsión?

Solo date cuenta de la maravilla que se ha desarrollado en ti, hazte consciente de que te estás sintiendo, contemplando, percibiendo y lo más maravilloso, si quieres, amando. Esto es algo que puedes realizar en cualquier momento del presente, Ahora por ejemplo, da igual en que esté inmerso tu ambición, tu yo, da igual porque la alegría no reside en el tiempo, y solo tienes que sacar tu atención del futuro o del pasado para que emerja con intensidad lo que eres, y así sentir la “paz”, que te permitirá percibir la vida desde otro lugar, mas amable, compasiva y alegre.

Agradece, todo el tiempo, por lo que eres, por el amor que puedes sostener, por la existencia, la luz…

Ama y deja de inventar ilusiones, crea y eleva a la cualidad de arte tu existencia con lo que ahora tienes, busca la necesidad en lo colectivo y aplica tu cualidad con amor, eso es todo, así se desvanecen las ilusiones que más tarde se convertirán  en la noche de tu ambición.

Ama no pierdas el tiempo, pues solo al Amar disuelves lo viejo.




Luis Jiménez

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