Aprender


Somos responsables de nuestro propio proceso de curación, decía Bach. Crecemos adquiriendo normas, patrones de conducta, reglas y sobre todo mostrándonos desde una serie de valores, que una vez hicimos nuestros y que nada ni nadie es capaz de modificar. En virtud de esos valores no transformamos nuestra conducta y realizamos acciones que cuando no aceptamos y no extraemos un aprendizaje de las mismas, nos hacen sentir terriblemente culpables. Metas inalcanzables, conductas no adecuadas según nuestras rígidas normas, que nos llevan a vivir, a menudo, recordando y rememorando el pasado. Ese jarrón que una vez tiré y por miedo al castigo escondí e hice desaparecer, ese exámen suspenso que oculté bajo el sillón y mi madre encontró, son escenas que se adhieren en mi y son "manchas" que tardan una vida en desaparecer. Aceptar, aceptar y aceptar. El León no se siente culpable por hincarle el diente al Ñú, el cocodrilo suelta una lágrima al tragarse su presa pero nada que ver con el sentimiento de culpa.

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