“Discípulo: ¿Cómo puedo oírle
hablar cuando detengo mis pensamientos y mi voluntad?
Maestro: Cuando detengas el
pensamiento de ti mismo, y la voluntad de ti mismo; "cuando tanto tu
intelecto como tu voluntad estén en calma, y pasivos frente a las impresiones
de la Palabra y del Espíritu Eternos; y cuando tu alma vuele por encima de lo
temporal, de los sentidos externos, y tu imaginación sea aprisionada por la
abstracción santa", entonces la escucha, la visión y el habla eternas se
revelarán dentro de ti. Entonces Dios escucha "y ve a través de ti”, pues
eres ahora un órgano de su espíritu. Y Dios habla entonces de ti, y susurra a
tu espíritu y tu espíritu escucha su voz. Bendito seas por tanto si puedes
detener tus pensamientos y tu voluntad, y puedes detener la rueda de tu
imaginación y de tus sentidos; pues gracias a esto podrás finalmente llegar a
ver la gran salvación de Dios, habiéndote vuelto capaz de toda clase de sensaciones
divinas y comunicaciones celestiales. Pues no son sino tu propia escucha y tu
propia voluntad quienes obstaculizan, de modo que te impiden ver y oír a Dios.”
Böehme Jacob, Diálogos místicos


