La soberbia

La Soberbia, decía Santo Tomás es "apetito desordenado de la propia excelencia", es la mayor de las faltas que podemos cometer desde la cabeza. Aunque personalmente, no sé si la superan las faltas que de ella misma se desprenden:
LA VANAGLORIA, al jactarnos de la ventaja que llevamos sobre los demás.
LA JACTANCIA, cuando nos alabamos a nosotros mismos.
EL FAUSTO, al mostrar nuestra superioridad ante los demás.
LA ALTANERÍA, en nuestro trato con el prójimo.
LA AMBICIÓN, al deseo por sí mismo de fama y reconocimiento.
LA HIPOCRESÍA, simulando virtud y honradez para ocultar vicios o aparentar virtudes.
LA PRESUNCIÓN, pensando que somos capaces de cosas mejores que los demás.
LA PERTINACIA, ignorando el conocimiento de la verdad.

La humildad que surge de la mente en lugar del corazón puede confundirnos pero, ahí es donde veo yo la diferencia. El espíritu de superación no es ambición, y es lo que nos mantiene firmes en nuestro objetivo y al mismo tiempo me hace entender y reconocer mis limitaciones. El pundonor, la esperanza, la emoción y el servicio, valores que emanan  del alma, a través del corazón, pueden verse distorsionados si plantamos un objetivo final que los justifique, que llamamos premio. La frase final de la película "Al filo de la navaja", nos habla de ello, cuando el protagonista descubre que el premio esta simplemente en ser congruente y nada más.

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