Solo hay lo que hay ahora

No hay nada mejor tomar conciencia de nuestra pequeñez que hacer un viaje espacial partiendo de la Tierra hacia donde sea. Leyendo una entrevista a un astronauta del Apolo XVI, cuenta que desde el espacio nada indica que en este planeta haya una civilización, gente, casas, tu y yo. Solamente una bola, pequeña, de color azul y diferentes tonalidades, que contrasta con el negro aterciopelado y profundo del espacio. Me doy cuenta de que en el fondo nada tiene realmente importancia. La supuesta importancia que nos damos, se diluye cuando nos miramos con cierta perspectiva. Los enfados, las justificaciones, los reproches y las quejas no caben si uno sale de si mismo y se observa de manera que no quiera que nada ni nadie sea de ninguna manera. Cuando se hace esto y uno se convierte en el espectador de uno mismo, se toma conciencia del guión asumido y de todas las posibilidades y matices que la vida propone. Somos nosotros los que decidimos el camino, de los muchos propuestos y si uno decide no dar el paso, es el destino el que toma las riendas. En fin, que solamente vivir el instante es lo único y perder el miedo a que ocurra lo que nunca ocurrirá. Vivir.

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