
Un día tuve una buena cosecha de pensamientos. Otro día, recogí una actitud que me hacia estar orgullosa. Otro día recolecté la fluidez con que mis pies pisaban el suelo.
Y siempre, al llegar a casa, abría la gran puerta del congelador y guardaba todo bien ordenado y clasificado, para cuando lo pudiera necesitar.
Cada día me siento en mi mullido y confortable sillón, satisfecha y tranquila porque tengo una buena colección de automatismos para la ocasión, y así me ahorro tener que improvisar cocinando algo nuevo.
Si el universo me regala días nuevos, frescos, llenos de vida…¿por qué me empeño en comer siempre los mismos platos descongelados y recalentados?
Y siempre, al llegar a casa, abría la gran puerta del congelador y guardaba todo bien ordenado y clasificado, para cuando lo pudiera necesitar.
Cada día me siento en mi mullido y confortable sillón, satisfecha y tranquila porque tengo una buena colección de automatismos para la ocasión, y así me ahorro tener que improvisar cocinando algo nuevo.
Si el universo me regala días nuevos, frescos, llenos de vida…¿por qué me empeño en comer siempre los mismos platos descongelados y recalentados?
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