Valores


"¿Qué son los valores?" preguntó el Jóven Aprendiz.

"Los valores son cosas que dan una dirección a nuestras vidas".

"¿Qué quieres decir?".

"Mira", dijo el Mago, "tendemos a acercarnos hacia lo que valoramos y alejarnos de lo que no valoramos. En otras palabras, prestamos atención a aquellas cosas que creemos son importantes y pasamos por alto o sencillamente borramos la información que no creemos que sea importante".

"Ah, ya sé lo que quieres decir. La semana pasada estuve en un seminario y al tercer día el responsable le pidió a los delegados que cerraran los ojos y dijeran cuántas plantas había en la habitación. Hubo muchas respuestas diferentes y algunas personas llegaron a insistir en que allí no había ninguna planta en absoluto. De hecho había cinco y fue curioso que las personas que estaban más interesadas por las plantas fueron las que, en general, dieron la respuesta correcta".

"Así es exactamente. Nuestros valores son filtros. Cuando pensamos en la abundancia de información que contiene el mundo, es sorprendente, ¿verdad?, que nuestro aparato sensorial no se vea desbordado. Si percibiéramos todo lo que nos rodea, no seríamos capaces de actuar con eficacia. ¿Qué sucede entonces? Prestamos atención casi exclusivamente a aquellas cosas que valoramos y prácticamente ignoramos el resto".

"Esa debe ser la razón por la que todo el mundo tiene su propio modelo de la realidad. Todos vivimos en el mismo mundo, pero cada uno de nosotros lo experimentamos de una forma única y diferente. Prestamos atención a cosas diferentes de acuerdo con nuestro sistema personal de valores".

"Exactamente", dijo el mago. " El mapa no es el territorio, aunque las personas tiendan a comportarse como si lo fuera. Es más, cuando comunicamos nuestras experiencias a través del lenguaje, ya sea de nosotros mismos o a los demás, seguimos borrando información. Hablamos de las cosas que más valoramos o que creemos que los demás valoran. Dejamos fuera tantas cosas que a veces parece un milagro que podamos comprendernos lo más mínimo".

"Los valores que cada uno de nosotros defendemos predicen el modo en que nos comportaremos, con nosotros mismos y con los demás, y los niveles de habilidad que elegiremos desarrollar, o no, a fin de asentar estos comportamientos".


La magia de la Metáfora
Nick Owen

Ese no soy yo


Me estoy acordando ahora, que cuando tenía unos 10 años de edad el fútbol me interesaba y me llamaba la atención lo "mayores" que eran todos los jugadores de fútbol. Eran personas muy mayores y los veía a mucha distancia desde mi juventud. A medida que ha ido pasando el tiempo, esa impresión ha cambiado y hoy veo a los jugadores actuales "superjóvenes", y me pregunto si antes eran así también. Lo que si es verdad es que ni soy el de ayer ni tampoco seré el de mañana, entonces quién soy en realidad. Hace veinte años veía el mundo desde un punto totalmente diferente al de hoy, gracias a dios. Pero ayer también era otra cosa por lo que descubro que solamente puedo decir quien soy en este momento en el que escribo esto, pero no puedo saber nada más. Y aunque esto es muy evidente, no parece serlo cuando a veces digo que soy o quiero parecerme a ese que no soy pero quiero ser. El caso es que aún veo las fotos de antiguos futbolistas y creo que ahora nos cuidamos mejor por fuera. ¿Y por dentro?

Galileo, mensajero de las estrellas.


Miércoles, 22 de junio de 1633. Galileo acaba de revestirse con el sayón blanco de los penitentes. Los cardenales le ordenan: "¡De rodillas!". Galileo se adelanta arrodillado y pronuncia esas palabras que le queman:" Yo, Galileo, hijo del difunto Vincenzo Galileo, de Florencia, de setenta años de edad, dado que este Santo Oficio me había dado jurídicamente la orden de abandonar la falsa opinión según la cual el Sol está en el centro del universo e inmóvil y que la Tierra no está en el centro del mundo y que se mueve, con el corazón sincero y con no fingida fe, abjuro, maldigo y reniego de los mencionados errores y herejías. Yo Galileo, abjuro como he dicho y lo firmo con mi puño y letra." Galileo acaba de abjurar de lo que sabe que es la verdad: que la Tierra gira en torno al Sol. Este es un humilde homenaje a un Genio de la todos los tiempos

Este también soy yo


Estos dias resulta inevitable identificarse con una estructura social y transpersonal, aunque uno se resista a ello. La estructura es perceptible desde los cinco sentidos y uno se deja atrapar por ella y por unos momentos uno siente la pertenecia a un colectivo. Es como cuando las tortugas marinas esperan a que aparezca una corriente para poderse trasladar en el espacio. Uno se diluye en dicha estructura y cede su individualidad, durante esos momentos, para ser solamente un grupo. No entiendo de futbol pero el trabajo en grupo bajo el lema de "somos un equipo", triunfa sobre aquel grupo en el que uno no se siente identificado con el todo.

Vivir estos instantes forman parte del ahora y desde mi circunstancia espacio-temporal en la que ahora existo, es un momento propicio para sumergirme y explorar en mi, estas sensaciones que quizá vuelvan a tardar en presentarse.

¡A POR ELLOS!