Yabir Abu Omar



Pasan los días buscando palabras para una despedida, hasta caer en la cuenta de que no hay verbos para transmutar el dolor en sosiego, ese lamento que deja al borde de los labios palabras estériles, sin sentido, mudas de aliento, que cierran los ojos y vuelven al corazón, heridas de muerte, y de pesar por el maestro que dejó su herencia en semillas, de amor y vida. La alquimia maestra del universo transformará en gotas de rocío nutricias de paz, sabiduría y amor, estas lágrimas sin nombre ni dueño, que no encuentran el camino de salida.