Escuchar


Nunca observamos atentamente la calidad de un arbol;
nunca lo tocamos para sentir su solidez, la rugosidad de su corteza,
para escuchar el sonido que le es propio.

No es el sonido que produce el viento en las hojas,
ni la brisa de la mañana que las hace susurrar,
sino el sonido propio, el sonido del tronco,
y el sonido silencioso de las raices.

Hay que ser sumamente sensible para captar ese sonido.
no es el ruido de la verborrea del pensamiento,
ni el ruido de las disputas humanas y de las guerras,
sino el sonido propio del universo.

Krishnamurti

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