Las iglesias o templos son lugares en los que casi todo el mundo se sienta y medita. He oído decir que algunos sólo pueden meditar en estos sitios. Hay silencio y el lugar invita a ello. Me gusta entrar en todas aquellas que encuentro cuando viajo. Suele ser útil para cualquier ocasión pero sobre todo para pararse, recogerse o entrar en uno mismo. Es en una iglesia, donde puedo decir que me siento bien. En ella he sentido paz. En España hay un sentimiento de rechazo hacia ellas, porque durante muchísimos años ha estado muy ligada a la política, pero en otros lugares ha sido un refugio pues era rechazada y, hoy no tiene ese significado que tiene para nosotros. En Berlín hay una iglesia que se conserva tal cual después de un bombardeo. La “Gedächnichskirche” me impresiona inmediatamente y al cerrar los ojos me la imagino intacta, y si en ese momento suenan sus campanas y ya no se estoy allí. ¿Milagro?

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