Estar muerto es un descanso- prosiguió Anna-. Al estar muerto uno puede mirar hacia atrás y enderezarlo todo antes de seguir.
En alguna medida, la muerte podía ser un problema, pero no si uno había vivido realmente. La muerte exigía cierta preparación, y la única preparación adecuada era vivir de verdad.
Señor Dios soy Anna

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