Los Rostros

Nadie ha visto nunca directamente su propia cara y por eso, desde que existen los espejos, éstos han simbolizado la capacidad escrutadora del Espíritu, el reconocimiento de la propia identidad, la serenidad absoluta o la sabiduría suprema. No en vano se dice especular a partir del latín speculum, o sea pensar, escrutar, analizar quién es uno y cómo evoluciona a partir de la reflexión, que es lo que realiza desde su peculiar óptica el espejo. A su vez, el rostro humano mismo es un espejo para otro rostro. Como dijo Antonio Machado: ´´Tu ojo no es ojo porque ve sino porque te ve.´´ Mirándonos unos a otros sabemos, a simple vista, más de lo que pueden expresar nuestras palabras. Hervé d´Olivet, un fisionomista del siglo XVIII, anotó que: "Nuestro rostro envejece más rápidamente que nuestra nuca, pero al mismo tiempo revela todo lo que el tiempo y la madurez le han hecho comprender. La emoción de vivir aún, el dolor de haber perdido algo amado, la alegría de respirar. El temor de no ser querido. Nuestro rostro es nuestra historia en líneas, arrugas y rictus.´´ El llamado Siglo de las Luces agregaría a la tradicional división aristotélica de los cuatro temperamentos y sus morfologías faciales, las de las diferentes razas y culturas, reparando por vez primera en cuán diferentes pueden ser las consideraciones culturales sobre una nariz o una boca.

Mario Satz

Quien ama desea lo que no tiene


Según Platón, se ama cuando se desea algo que no se tiene, y por esto el amor puede llamarse filósofo. Así como el amor, sigue Platón, no posee la belleza, sino que la desea, el filósofo anhela la sabiduría, sin poseerla. Por lo tanto, el amor es esencialmente una necesidad insatisfecha, la percepción de la falta de algo esencial para la propia complitud.

Sócrates, en "El Banquete" se pregunta: "¿Es por su naturaleza el amor de tal clase que sea amor de algo o de nada?, ¿Desea el amor aquello de lo que es amor?, ¿es acaso al poseer lo que desea y ama, cunado desea y ama, o es al no poseerlo?. Es decir, se desea de aquello de lo que se está falto y no se desea si está provisto de ello.

Spinoza también habla del amor cuando dice que el amor es carencia, amamos porque somos imperfectos, nos falta algo.

Según Edward Bach, amamos porque anhelamos lo que no tenemos y por otro lado tememos perder lo que poseemos, por lo que es una suerte ambición y miedo. La búsqueda del entendimiento de lo que es el amor es, por lo tanto, una cuestión que va ligada a la evolución del ser humano y a la búsqueda de si. Amor y sabiduría están muy relacionados y en ambos casos si no encontramos en el adentro, porqué nos empeñamos en buscarlo en el afuera. Estar en paz con uno mismo es saber que cada cosa está en su sitio y nosotros mismos estar donde tenemos que estar. Es entonces cuando todo esta bien.


Aprender


Somos responsables de nuestro propio proceso de curación, decía Bach. Crecemos adquiriendo normas, patrones de conducta, reglas y sobre todo mostrándonos desde una serie de valores, que una vez hicimos nuestros y que nada ni nadie es capaz de modificar. En virtud de esos valores no transformamos nuestra conducta y realizamos acciones que cuando no aceptamos y no extraemos un aprendizaje de las mismas, nos hacen sentir terriblemente culpables. Metas inalcanzables, conductas no adecuadas según nuestras rígidas normas, que nos llevan a vivir, a menudo, recordando y rememorando el pasado. Ese jarrón que una vez tiré y por miedo al castigo escondí e hice desaparecer, ese exámen suspenso que oculté bajo el sillón y mi madre encontró, son escenas que se adhieren en mi y son "manchas" que tardan una vida en desaparecer. Aceptar, aceptar y aceptar. El León no se siente culpable por hincarle el diente al Ñú, el cocodrilo suelta una lágrima al tragarse su presa pero nada que ver con el sentimiento de culpa.

Soberbia


Me pregunto si la soberbia en si es una de la peores faltas o si los son las faltas que de ella se desprenden. Asi como consecuencia de la soberbia podemos vanagloriarnos, jactarnos, ser altaneros, ambiciosos, hipócritas, presuntuosos e ignorantes. Es decir, un repertorio de actitudes en las que me identifico en varios momentos del día. También tengo la impresión personal de que cuando se habla de soberbia, cada uno la ve desde su propia forma particular de entenderla y se dice o no soberbio o soberbia. Y es uqe he aprendido, mediante la observación, como las "faltas" antes enumeradas me las encuentro con frecuencia a mi alrededor. Por ello, como es adentro es afuera y como es arriba es abajo, identifico muchas faltas en mi y que hago conscientes al identificarlas. Toca desidentificarme y sería muy gratificante encontrar más humildad a mi alrededor porque eso significaría que estoy siendo más humilde.