Tiempos de Nicholas Culpeper





En tiempos de Nicholas Culpeper, ya hablaremos de él, Enrique VIII, en 1518, funda el pomposo y poderoso Colegio de Médicos, cuyos miembros practicaban la medicina promulgada por Galeno, milenio y medio antes. Dicho colegio regulaba el trabajo de los médicos y los boticarios de Londres. Su único libro legal de recetas de medicamentos era la "Londoniensis Farmacopea". Los médicos y boticarios de aquella época eran personas distantes cuyo servicio era bastante caro. Para mantener el control sobre los misterios de la curación, se enseñaba este arte en la universidad, en Latín, asi como todos los textos médicos se publicaban también en dicho idioma. Por tanto, estos conocimientos eran siempre discutidos en latín, así como la redacción de las recetas, además de estar escritas en letra ilegible. Quien sabe si aún hoy queda cierto recuerdo de aquello en las actuales recetas. El caso es que el poder de aquellos médicos sigue perdurando hoy aunque, gracias a Dios, ya no se utilice el Latín.




En aquella época hubo personas notables muy sensibles a los sufrimientos de las personas y que utilizaron remedios ancestrales y que, afotunadamente, se están recuperando.




Quiero recordar a aquellas personas que tuvieron que trabajar en condiciones adversas para el beneficio de todos nosotros hoy y en próximos post.


Desnudarse



¿Que hace que yo haga lo que estoy haciendo y no otras cosas?. De las muchas posibilidades que tengo para hacer ,en este momento hago lo que hago impulsado por una fuerza desconocida que comienza a hacerme soltar, porque comienza a no querer seguir reteniendo y se quiere sentir, aunque eso le de menos seguridad. Seguridad que da el saber que ocurrirá más tarde, mañana, la semana que viene, el año que viene o dentro de diez años.



Alguna vez me ha ocurrido que no he sabido retener la mirada el suficiente tiempo a alguien, por.........miedo. Miedo a que me descubran, miedo a que ocurran cosas, miedo a que esas cosas no las controle, miedo a que comience a dar pasos en el vacío y no se sepa que puede pasar. Cuando uno empieza a desnudarse y mostrarse, la coraza que daba seguridad no está y uno que era tan tiernecito por dentro puede dañarse, pero a lo mejor empiezan a suceder cosas nuevas.

Conmigo y sin mi


Más de una vez he pensado cómo habría resultado cualquier situación con o sin mi presencia. Incluso sin tener nada que ver con ella, como el pasear por una calle, transitada o no, por mucha gente. Siempre he pensado que la interferencia que mi sola presencia produce, influye irremediablemente. Desde un punto de vista cuántico, se dice que observar simplemente un sistema, se modifica su curso, y estoy convencido de que nada sería igual sin mí o conmigo en él. Por eso, la impronta que dejamos en el cualquier lugar, aún estando desierto, es motivo suficiente para justificar nuestra existencia. Allá donde he estado he modificado mi entorno y he dejado algo de mi, porque simplemente mirar un objeto es iluminarlo.

¿Qué es la realidad?



Hace poco leí que en un ayuntamiento de Italia se prohibió a los propietarios de animales domésticos, tener pececitos de colores en peceras redondeadas, pues es cruel que los peces al mirar hacia fuera tengan una imagen distorsionada de la realidad. ¿Pero de qué realidad estamos hablando? El mundo en el vivo y siento es el mundo que yo he creado a medida que he ido creciendo y formando mi personalidad. Esa sección limitada de la realidad que solo puede ser percibida por mi. Ese registro de la información completa que mi psique discrimina y me deja ver lo que solo yo puedo y quiero ver. ¿Pero qué es en realidad la realidad? Para mi no hay una realidad. Hay tantas realidades como seres en este universo. Esa realidad, que dentro de las tres dimensiones, solo es posible percibir. Mi realidad no es tu realidad. Existe un realidad en una parcela del inconsciente que Jung llamó "Inconsciente colectivo" y que puede ser compartida para interactuar con ella entre todos. Si durante un instante cierro los ojos, comienzo a sentir otra realidad bien distinta. Mis ojos me engañan y me permiten ver solamente lo que me interesa ver aunque haya mucha más información alrededor y a la que me muestro completamente ciego. Hace tiempo intentaba comprender como era posible que un electrón, según los físicos, pudiera estar ocupando varias parcelas del espacio simultáneamente. En el mundo tridimensional que me es posible percibir con los sentidos esta cuestión es totalmente surrealista, por lo que intuyo muchas más realidades, aparte de la de cada ser. Realidades en otras dimensiones, realidades más allá del espectro visible del ser humano, realidades fuera de campo restrictivo auditivo. Yo soy mi realidad y si no soy no hay realidad. Que gran suerte la de poder despertar y percibir alguna vez este regalo de experimentar la realidad