Los Montes. Luna de Mayo 2009

Teníamos una cita con la luna llena, como decir una cita con esa madre, maestra y protectora que desde el cielo de Mayo observaba serena cómo intentábamos sentirla.
Llevaba una mochila con algunas cosas de poca utilidad, decidí meter también el teléfono, el reloj y los pensamientos.
Mucho mejor ahora. Más liviana, más libre.
El cielo, en todos sus matices de color, nos protegía ofreciéndonos todo su muestrario de sensaciones. Se vistió con nubes que regalaron agua fresca, y en otro momento tuvimos un espectáculo de luces con el rugido del trueno de fondo. El viento acariciaba nuestros cabellos y recogía nuestro lastre. Y el sol en su majestuoso brillar nos acompañó dorando nuestra piel, alentando nuestros corazones.
Entre el suelo y el cielo, mi corazón regocijándose.
Saludé a las flores sin saber sus nombres, sonreí a los árboles mientras danzaban con los pájaros y mis pies sintieron el camino mientras mi alma me llevaba en volandas.
En todos ellos encontré la humildad y la serenidad de SER, simplemente SER.
Y cuando alcé los ojos llenos de lágrimas miré mis manos y allí sentí a mis hermanos de viaje*. Fuimos UN GRUPO, somos UNO.
Allí en los Montes con el mar a nuestros pies, invocamos a la Alegría, en un canto que llegó más allá de las estrellas. A la Luna Llena se le fue la mano y nos hizo vibrar, nos hizo sentir más vivos, auténticos y libres. Alli fui lo más parecido a lo que siempre soñé ser y nunca antes fui.

*Todos los compis de Sevilla, Cabra, Almería y Málaga.



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